Vivimos una época en la que la inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados.

Su avance está siendo tan rápido que incluso asusta.

Esta herramienta desempeña tareas que, hace tan solo unos años, se consideraban exclusivas de los seres humanos:

Redactar textos, crear imágenes, diagnosticar enfermedades o incluso asesorar legalmente, entre otras, son tareas que la inteligencia artificial resuelve a un simple golpe de clic.

40 profesiones afectadas por la inteligencia artificial

Un estudio reciente realizado por Microsoft arrojó un listado de 40 profesiones que pueden verse afectadas por la aparición de la IA en nuestras vidas.

“Las ocupaciones con mayores puntuaciones de aplicabilidad de la IA son aquellas centradas en el trabajo del conocimiento y la comunicación”, confirma dicho estudio.

Ante este panorama, surge una pregunta inevitable:

¿Qué ocurrirá con las profesiones más humanas, como la grafología?

La respuesta es rotunda y clara:

El grafólogo no solo resiste a la inteligencia artificial, sino que se fortalece como una profesión imprescindible en el futuro.

Te voy a explicar por qué.

 

¿Qué es un grafólogo y por qué no puede sustituirlo una inteligencia artificial o una máquina? 

Qué es un grafólogo

Un grafólogo es un especialista en el estudio de la personalidad a través de la escritura.

Su trabajo es auxiliar en profesiones tan humanas como la psicología, los recursos humanos, la pedagogía y la criminología, entre otras.

A diferencia de lo que muchos creen, la grafología no se limita a “mirar letras bonitas” o clasificar los modelos caligráficos.

No se trata de una herramienta de manejo de datos o parámetros fijos que se pueda automatizar.

Cada trazo, cada letra, cada espacio en el papel constituye una huella psicológica única que refleja la manera de ser y de estar en el mundo.

Por lo tanto, para realizar un estudio grafológico no sólo se requiere de la grafología como técnica.

También son necesarias competencias transversales que precisan de cierta sensibilidad y humanidad:

Creatividad, objetividad, capacidad de observación, empatía y flexibilidad.

También inteligencia emocional, razonamiento lógico, juicio crítico, habilidad para establecer inferencias causales entre unas características psicológicas y otras.

Y me temo que la inteligencia artificial de estas competencias sabe poco.

¿Puede entonces la IA sustituir el trabajo del grafólogo?

Vamos a explorar un poquito:

La inteligencia artificial no puede hacer una interpretación grafológica

La inteligencia artificial sí que puede reconocer patrones gráficos fijos.

En eso, puede ser una crack.

Redactar sí, interpretar no

El problema es que la inteligencia artificial (IA) no cuenta con la habilidad de interpretar la personalidad en la escritura.

¿Por qué?

Pues porque para hacerlo debe interconectar unos parámetros gráficos con otros y establecer relaciones causales entre ellos.

Un rasgo gráfico puede tener significados distintos dependiendo de otros que lo acompañan en el contexto escrito.

Y comprender y saber interpretar esto es algo fundamental en el trabajo de un grafólogo con suficiente y bien entrenada inteligencia humana.

Por ejemplo:

La IA puede encontrar por ahí el dato de que la escritura de tamaño grande nos habla de personas extrovertidas.

Pero es que resulta que esto no siempre es así.

La escritura de tamaño grande puede significar aspectos distintos dependiendo de si se dan o no otros parámetros gráficos.

La inteligencia artificial va al dato fijo, inamovible y concreto, pero obvia por completo el contexto gráfico.

Además, carece de inteligencia lógica para interrelacionar los distintos parámetros que intervienen en la interpretación de la escritura.

Ahí se pierde ¡Y mucho!

Además,

¿Qué ocurre con la complejidad emocional que encierra un manuscrito?

Un algoritmo puede detectar patrones visuales, pero no puede interpretar el subtexto humano que hay detrás de un gesto gráfico.

No puede leer entre líneas.

No es capaz de interpretar aspectos relacionados, por ejemplo, con la emotividad.

La escritura es, en esencia, el retrato de un individuo irrepetible.

Y por ello necesita de la mirada experta y, sobre todo, de la inteligencia humana del grafólogo.

La inteligencia artificial no discrimina entre fuentes expertas, mediocres o falsas

La fuente de datos de la IA no es más que toda la proliferación de informaciones, de lo más variopintas, que pululan por la red de internet.

¿Qué fiabilidad tienen las fuentes de la IA?

Hay que tener en cuenta que las publicaciones de grafología que aparecen en páginas web, blogs y redes sociales varias, proceden de:

– Grafólogos expertos que trabajan y divulgan como tales.

– Grafólogos aficionados.

– No grafólogos que se creen grafólogos.

– Creadores de contenido que no tienen ni idea de grafología, pero la utilizan para monetizar sus publicaciones y ganar seguidores.

– “Opinólogos” de toda índole y condición.

Todos estos perfiles conviven en la inmensidad de la red.

El algoritmo de la Inteligencia artificial es como una batidora

El algoritmo de la IA actúa como una batidora que mezcla informaciones veraces, falsas, expertas y no tan expertas.

De esta mezcla extrae un mejunje en el que es imposible discriminar cuál es el dato fiable y cuál no lo es.

La falta de sentido común y de juicio crítico, cada vez más imperantes y crecientes en nuestra sociedad actual, provocan que nos creamos a Chat GPT a pies juntillas.

Y el primero que no tiene sentido común ni juicio crítico es Chat GPT y otras inteligencias artificiales afines.

¿Y cuál es el resultado?

Pues un informe grafológico escueto, realizado al tuntún con informaciones descarriadas y nada fiables, y que acierta lo mismo que el horóscopo de la pitonisa Lola.

¿Puede la inteligencia artificial redactar un informe grafológico de personalidad?

En parte, sí.

Lo que es redactar, la IA lo hace bien.

No se lo vamos a negar.

Incluso puede proponer ideas de contenidos o incluir conceptos que no se nos hubieran ocurrido haciendo uso de nuestras neuronas humanas.

Pero tiene un problema bastante grave:

Redacta sin ningún sentido porque no sabe razonar.

Un ejemplo que acabo de comprobar:

Le pido a chat GPT que me redacte una descripción de la personalidad de un candidato a un puesto.

Le doy los siguientes datos:

Inteligencia emocional, empatía, capacidad de adaptación, temperamento nervioso y disciplina.

El resultado redactado que me proporciona es el siguiente:

“Su inteligencia emocional le dota de empatía y autocontrol, facilitándole gestionar adecuadamente sus propias emociones y comprender las ajenas, lo que refuerza su habilidad de adaptación a entornos cambiantes y complejos.

Aunque muestra un temperamento nervioso, esa energía se canaliza hacia la acción, manteniéndolo activo y en movimiento, lo que unido a su disciplina le permite ser constante en el logro de objetivos.”

¿Qué está haciendo aquí la inteligencia artificial?

Pues, sencillamente, mezclar y relacionar rasgos psicológicos que no siempre van de la mano.

No todas las personas con temperamento nervioso canalizan la energía hacia la acción, ni son activos.

No todas las personas empáticas tienen autocontrol. Son rasgos psicológicos que no tienen que ver uno con el otro.

Por otra parte, la empatía no está relacionada con la capacidad de adaptación a entornos cambiantes.

Hay personas muy empáticas que son alérgicas a los cambios y muestran actitudes paralizantes ante situaciones imprevistas.

Estas deducciones que yo acabo de hacer, sólo puede realizarlas una inteligencia lingüística humana sumada a la visión experta del grafólogo.

Entonces, la respuesta a si la IA puede redactar un informe grafológico es:

Sí, pero, si esperas que lo que redacta tenga sentido, vas muy desencaminado.

La IA puede redactar filtrando datos de distintas fuentes, pero no sabe razonar.

No puede construir una estructura de personalidad coherente o dar sentido lógico a sus descripciones psicológicas.

5 razones por las que la grafología resiste a la inteligencia artificial

1. El contexto lo es todo

La IA puede extraer y analizar parámetros gráficos aislados, pero no comprende el contexto gráfico global.

Extrae el significado grafológico del gesto aislado, sin saber que éste sólo cobra sentido integrado dentro del contexto escrito.

Entonces, ¿qué pasa? Pues que hace una interpretación errónea de la personalidad.

Tampoco puede tener en cuenta el momento vital, la emoción del instante, de la persona analizada.

Por el contrario, el grafólogo analiza la escritura con una visión integral y holística que las máquinas no pueden (Y nunca podrán) replicar.

2. Cada escritura es única

No existen dos escrituras idénticas.

El algoritmo de la inteligencia artificial se basa en promedios estadísticos, mientras que la grafología se centra en la individualidad, en lo que nos hace únicos.

Una IA puede interpretar una escritura como si se tratara de una tipografía mecánica, rígida, inflexible, en la que todos los signos son iguales.

Por el contrario, el grafólogo detecta la singularidad de cada rasgo, el movimiento y la vibración personal, la idiosincrasia gráfica que nos hace únicos.

Un ejemplo sencillo, lo vemos en la firma.

¿Tú firmas dos veces de la misma forma?

No, ¿verdad?

Cada vez que firmamos, aunque mantengamos una estructura fija, incluimos parámetros de forma, dimensión, presión y ritmos diferentes.

Pues la IA eso no lo ve.

Ella a interpretar tu firma como una unidad compacta que no tiene variaciones.

Así que, si hace eso con una pieza de texto tan pequeña como es la firma, imagina lo que hará con un texto de dos páginas.

¡Un churro!

3. El valor legal y pericial de una escritura necesita del grafólogo

En un juicio, un informe pericial caligráfico o grafológico debe ser ratificado y defendido por un perito calígrafo o un grafólogo.

La interpretación, el criterio experto y la exposición ante un juez, las respuestas a los abogados no pueden ser reemplazados por ningún ente artificial.

El grafólogo humano, además, suele asesorar al cliente sobre la mejor forma de llevar o defender su caso.

Y para eso con la IA no podemos contar.

4. La redacción del informe grafológico requiere necesariamente de coherencia humana

Como ya se ha comentado antes, la inteligencia artificial no razona.

Te puede mezclar la empatía con la inteligencia musical.

O la introversión con la valentía, cuando son rasgos que nada tienen que ver unos con los otros.

La inteligencia artificial no sabe razonar

La IA no tiene capacidad de asociación lógica y coherente entre aspectos psicológicos relacionados y que dotan de estructura a la personalidad.

Por ejemplo, el liderazgo es una competencia compleja (muy solicitada en selección de personal) y que está compuesta por multitud de rasgos psicológicos que interaccionan entre sí.

Es imposible explicarle eso a la IA para que redacte un informe coherente en el que no mezcle churras con merinas o huevos con castañas.

Cuando hacemos informes para selección de personal, es importante también tener en cuenta la política de empresa, el ambiente de trabajo, las particularidades del puesto y multitud de variables que difieren de unas compañías a otras.

El informe grafológico no es sistemático, sino personalizado

El informe grafológico no es un protocolo sistemático que se aplica de la misma forma siempre.

Es flexible, variable, modulable y dinámico.

Se ajusta a las necesidades humanas.

Por lo tanto, debe ser realizado por una inteligencia también humana.

Por otra parte, la redacción del informe debe estar conectada con cada destinatario en particular.

Las personas no son generalidades.

No podemos hablar a todas las personas de la misma forma

Un cliente inseguro, apocado, que anda perdido por la vida sin saber hacia dónde encaminar su rumbo, necesita una retroalimentación asertiva.

Una IA puede redactar un informe de este tipo cargando contra los puntos débiles, echando sal en la herida, hurgando con el dedo en la llaga.

La inteligencia artificial no se va a andar con retórica para suavizar con su redacción los aspectos conflictivos.

Va a tirar a dar porque carece por completo de compasión y de empatía.

En las clases de Grafología nos matamos a hacer prácticas de redacción prudente, comprensiva y asertiva para no machacar a los clientes que revelan aspectos negativos en su escritura.

Y me temo que la IA no se anda con tantas contemplaciones.

A la hora de exponer rasgos negativos, los expresa con dureza, con toda su cruda realidad, sin medir el impacto que esto puede provocar en el destinatario.

En cambio, el grafólogo, pese a la objetividad subyacente a su técnica, puede ser flexible a la hora de entender los porqués de cualquier rasgo psicológico.

Puede empatizar con el cliente.

Y puede, a la hora de redactar el informe, modular el tono, ajustar las palabras, ser asertivo, para no resultar abrupto o demasiado directo en las valoraciones.

5. La dimensión ética y humana es imprescindible en grafología

La ética y el trato humano son y siempre serán insustituibles por las máquinas o por las inteligencias artificiales.

La interpretación empática y la redacción asertiva son privilegio de la inteligencia humana
La grafología requiere sensibilidad, flexibilidad y empatía.

Requiere también objetividad, pero no exenta de cierta intuición y del ojo clínico y entrenado del grafólogo, que ya arrastra un extenso bagaje y experiencia en el análisis de escritos.

La IA procesa datos; el grafólogo comprende a personas.

La inteligencia artificial no se implica con la persona a la que está retratando, sino que la maneja con distancia y frialdad.

 

La grafología en la era digital

Lejos de desaparecer, la grafología encuentra nuevas oportunidades en plena revolución tecnológica:

Selección de personal más humana

Frente a algoritmos que filtran currículums de forma impersonal, la grafología aporta un análisis auténtico, genuino y personalizado de los candidatos.

Al ser una prueba flexible (por proceder de una inteligencia humana) es más eficiente en los ajustes persona-puesto, ya que tiene en cuenta factores personales, inconscientes y de contexto.

Además, solventa los sesgos que otras pruebas de selección sistematizadas no pueden evitar.

Soporte humano a las pruebas de evaluación psicológica

En el ámbito clínico, la visión del grafólogo, hermanada con la del psicólogo, aborda el inconsciente del paciente gracias a su enfoque proyectivo.

La grafología sirve como complemento a las entrevistas o a las pruebas de evaluación psicométricas, echando mano de su arma secreta:

La escritura, ese gesto personalísimo, inconsciente e imposible de falsear.

Autoconocimiento y crecimiento personal

Cada vez más personas recurren a la escritura como herramienta de autoconocimiento, de exploración interior.

Y muchas de ellas también saben que, cuando escriben, están retratando su inconsciente, sus motivaciones.

Retratan sus traumas, sus anhelos, su forma de ser y de proyectarse al mundo.

Humanización de la Historia

La grafología va mucho más allá de la transcripción automatizada de documentos históricos, que hoy aborda la inteligencia artificial.

El grafólogo ve el alma de la persona, del personaje histórico que escribió ese texto.

Penetra en su huella inconsciente para reproducir su realidad vital, cómo era, cómo sentía, cómo presentaba su imagen al mundo.

Pericia caligráfica en un mundo digitalizado

Hermana de la grafología, la pericia caligráfica también se constituye en bastión resistente a la inteligencia artificial.

Con el aumento de las falsificaciones, tanto manuscritas como electrónicas, el papel del perito calígrafo cobra cada día una mayor relevancia.

 

Grafología: profesión del presente y del futuro

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse.

Pero eso no significa que todo deba automatizarse.

Existen profesiones que, precisamente por su componente humano, se vuelven más necesarias en tiempos de hiperautomatización.

La de grafólogo es una de ellas:

Un profesional que combina ciencia, técnica y sensibilidad para desvelar lo que la escritura guarda en silencio.

En definitiva, la grafología no es un vestigio del pasado, sino una herramienta de futuro.

Porque, aunque cambien las tecnologías, aunque nos engulla lo artificial, lo humano nunca pasará de moda.

¡Afortunadamente!

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Sandracerro.com

Peritocaligrafosc.com

Centro de Grafología Sandra Cerro es colaborador de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, para la impartición del

Curso Experto universitario en Grafología empresarial, aplicada a selección y gestión de los Recursos Humanos.

Desde 2016, estamos formando a grafólogos especialistas que desean trabajar en empresas, realizando procesos de reclutamiento y selección, así como otros estudios grafológicos de empresa.

¡Bienvenidos al campus virtual de la UDIMA, la Universidad más cercana!

Curso de Grafología para RRHH UDIMA

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Grafólogo: una profesión resistente a la inteligencia artificial
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Grafólogo: una profesión resistente a la inteligencia artificial
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La profesión del grafólogo no puede sustituirse por la inteligencia artificial
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Centro de Grafología Sandra Cerro