Vivimos tiempos difíciles. Tiempos de cambio. Tiempos de incertidumbre. Durante la pandemia del Covid-19 muchas empresas han tenido que hacer un giro de negocio o adaptarse a las nuevas circunstancias, de una forma extraordinariamente rápida. El lema ha sido, literalmente, “adaptarse o morir”. Pero a la sombra de la palabra “crisis” se encuentra otra mucho más amable: “oportunidad”. Somos nosotros, las empresas y los autónomos, los que debemos optar por ver el vaso medio vacío o medio lleno y adaptarnos a la “nueva normalidad” sacando de ello un aprendizaje y viendo el lado positivo de la situación.

Si decidimos apostar por la resiliencia, lo lógico será que intentemos rodearnos de personas que sepan amoldarse con relativa facilidad, ahora y en un futuro, a los cambios, a los imprevistos y a los golpes de infortunio que no se hayan podido anticipar. Es por eso que voy a dedicar este artículo a aquellas empresas que reinician ahora sus procesos de selección de personal y que, como no podía ser de otra manera, están dando prioridad absoluta a cuatro competencias esenciales en tiempos de crisis. Éstas son la capacidad de adaptación a los cambios, la gestión de crisis, la resiliencia y el talento innovador.

¿Cómo podemos detectar estas competencias en la escritura de los trabajadores o candidatos a un puesto? Una vez más, la grafología nos puede ayudar. A continuación, reseño los rasgos fundamentales que debemos observar en la escritura para cada una de las cuatro competencias clave. Esto sin olvidar, claro está, que nunca podemos interpretar la personalidad teniendo únicamente en cuanta rasgos aislados del escrito, sino siempre contemplando el texto en su globalidad y siempre conjuntamente con la firma. 

Capacidad de adaptación a los cambios

La capacidad de adaptación requiere flexibilidad en los renglones del escrito y también en su inclinación. Toda escritura con apariencia rígida, sin vibración, sin movimiento, debería ser descartada para esta competencia. Elegiríamos solamente aquellos escritos con predominio de formas curvas y abiertas (“m” y “n” en forma de “u” o guirnalda) y ritmo vibrante, armónico y espontáneo. Las palabras extendidas son signo de adaptabilidad, de comodidad con el ambiente. Asimismo, el cuerpo central algo rebajado nos hablará de humildad, de aceptación y de un ego sumiso y amoldable. La inclinación de las letras hacia la derecha pondrá en punto en el enfoque hacia el futuro, la proyección, la entrega, la iniciativa. Esta inclinación dextrógira, junto con una velocidad ágil en el escrito, dejará de lado la capacidad de adaptación como mera aceptación o acatamiento, sumando proactividad y orientación hacia el logro.

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Manejo de crisis

Ésta es, sin lugar a dudas, la competencia más demandada actualmente en las empresas, sobre todo para perfiles de gestión y dirección.

Para manejar las crisis no es suficiente con saber adaptarse a las nuevas situaciones, sino saber encauzarlas hacia una salida más efectiva posible que conlleve el menor riesgo asociado para la compañía. Para conseguir esto, es imprescindible contar con aptitudes de planificación y visión estratégica, pero que no descuiden la agilidad e inmediatez en la búsqueda de soluciones. Estas aptitudes las vamos a encontrar en escrituras personalizadas, que mantengan la regularidad y la armonía en el escrito. La agilidad y el dinamismo combinado con la presencia de ligados altos en las letras son dos rasgos fundamentales para valorar el razonamiento estratégico. Este dinamismo conlleva casi siempre una simplificación de las grafías, inclinación dextrógira o progresiva y puntuación adelantada.

Combinar dinamismo y agilidad de respuesta con prudencia y previsión, no siempre es fácil. No obstante, dentro de escrituras vivaces y espontáneas, también encontramos rasgos de reflexión y cautela cuando las mayúsculas iniciales se desligan de la letra siguiente y cuando el conjunto del escrito se presenta controlado y ordenado.

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Gestión de crisis RRHH

Talento innovador

No hace falta ser excesivamente creativo u original para poseer talento innovador. La innovación es la inteligencia orientada a la búsqueda de la singularidad; la habilidad para desmarcarse de lo usual, de lo cotidiano y apostar por lo que nos distingue de la mayoría.

El talento innovador es lúcido en la aportación de ideas y en la búsqueda de soluciones que ayuden a pivotar eficazmente el negocio, si una crisis sobrevenida así lo exige.

La escritura del innovador se caracteriza, sobre todo, por su espontaneidad y singularidad. Sus letras marcan, como su personalidad, la diferencia con las del montón y son perfectamente identificables por su carácter genuino y peculiar. Suelen ser escrituras espontáneas, con rasgos, giros y ligaduras originales. En general, será una escritura irregular como mucho movimiento pero sin perder la armonía del conjunto. La dominancia de forma será la curva o la combinación ángulo-curva bien integrada. La inclinación de las letras será vertical vibrante o inclinada con renglones flexibles o ligeramente ascendentes. Al dinamismo del conjunto puede unirse la puntuación adelantada, la simplificación de las grafías y los rasgos progresivos o incluso fugados.

La clave del talento innovador radicará, en definitiva, en escrituras vibrantes, enérgicas y dotadas de una estética y ritmo inconfundibles.

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Capacidad de resiliencia

La resiliencia aparece cuando la fortaleza vital tiene sentido del humor. Ser resiliente es ser capaz de ver el lado positivo y sacar un aprendizaje a partir de los problemas o dificultades. Las personas resilientes resurgen de sí mismas en la adversidad; utilizan los tropiezos de la vida como un trampolín para avanzar, para seguir adelante con mayor vigor y entusiasmo aún.

La capacidad de resiliencia es una competencia de competencias porque, en su propia definición, abarca las aptitudes que hemos comentado anteriormente. La personalidad resiliente sabe adaptarse a los cambios, es innovadora y creativa y, aunque no sea del todo capaz de manejar la situación de crisis, sí que sabe conducir o reconducir sus propias emociones dentro de los estados de crisis.

La escritura de las personas resilientes debe ser, necesariamente, personalizada, con mezcla de ángulo y curva y con cadencia espontánea. El conjunto gráfico debe ser regular y armónico, con rasgos de agilidad y de proyección (inclinación a la derecha, puntuación adelantada, palabras extendidas). El ingrediente de la fuerza de voluntad lo aporta la presión normal o firme del escrito y la presencia, algunas veces, de la “t” con barra doble. La perseverancia se va a reflejar en escrituras ligadas o agrupadas con presencia de uniones progresivas.

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Con carácter general, se van a valorar más las escrituras con enfoque proyectivo y dinámico, con dominancia del movimiento sobre las formas, inclinadas a la derecha, ágiles, simplificadas y con gestos singulares y originales, que corresponden a personas vivaces, inteligentes, con iniciativa y orientación hacia el logro.

Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo

sandracerro.com

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