Tiempos de pandemia. Nos toca estar confinados por obligación; nos toca quedarnos en casa con todo el contacto social completamente restringido; nos toca romper nuestra rutina diaria y adaptarnos a una situación de pérdida de libertad a la que no estamos acostumbrados. Pero lo cierto es que hay personas que toleran mejor el confinamiento que otras, por mucho que para el común de los mortales esto haya sido un grave  inconveniente. Por eso, quiero dedicar este artículo a analizar qué tipos de personalidades toleran mejor el encierro, la pérdida de libertad y saben adaptarse mejor a este desagradable imprevisto que supone un dardo directo a nuestra psique y a nuestras emociones. Y lo voy a hacer, como siempre, de la mano de la grafología, a través de la escritura, de nuestras letras esta vez confinadas.

Adaptables

Es fundamental comenzar por una aptitud totalmente precisa y necesaria para tolerar no solo el confinamiento forzoso, sino también cualquier situación nueva, cualquier cambio, cualquier evento sorpresivo. Es la capacidad de adaptación. Y es ésta una cualidad clave para saber amoldarse a lo nuevo que llega, sin reacción y con aceptación.

La escritura de las personas adaptables a las distintas situaciones, personas o cambios se caracteriza por el predominio de formas curvas y por el conjunto gráfico flexible en todos los sentidos. Son escrituras con predominio de movimiento sobre la forma, vibrantes y con palabras extendidas.

grafología capacidad de adaptación

Ejemplo de personalidad con buena capacidad de adaptación al entorno

Optimistas

Las personas optimistas, con sentido del humor, que saben buscar siempre el lado positivo de las cosas y la cara más amable de las situaciones difíciles tienen más posibilidades de adaptarse mejor al confinamiento. Los optimistas centrarán su atención en el aprendizaje y el crecimiento personal que supone una situación que es, en esencia, inconveniente y dramática, y buscarán soluciones para sobrellevarla de la mejor manera posible.

La escritura de las personas optimistas se caracteriza, en rasgos generales, por su espontaneidad, agilidad, vibración, vivacidad y por la tendencia ascendente de sus renglones.

Los pesimistas, por el contrario, harán de la situación una tragedia griega centrando sus pensamientos en la enfermedad, en la muerte; harán un drama del hecho de no poder ver a sus familiares y de no poder seguir con su rutina habitual. No buscarán soluciones y su actitud derivará probablemente en desasosiego, ansiedad y depresión, en el peor de los casos. Su escritura será apagada, regular, monótona, lenta, con palabras y renglones caídos o descendentes.

Creativos

Las personas creativas son más capaces de afrontar el encierro porque siempre encontrarán recursos personales para idear nuevas formas de combatir la soledad y el aburrimiento. Un creativo es capaz de entretenerse con cualquier cosa y, si no tiene los medios a su alcance, los busca y los encuentra o los inventa. El problema de los creativos es que suelen ser también bastante expansivos y, desde ese punto de vista, van a tolerar peor la clausura y el encierro.

Un creativo de tipo intelectual o investigador, con buena capacidad de concentración y acostumbrado a realizar la misma actividad durante mucho tiempo seguido será más tolerante al confinamiento que el creativo activo, extravertido y expansivo. Este último necesitará cambiar de actividad constantemente o buscar inspiración en las relaciones sociales o en la naturaleza y, por tanto, se adaptará mucho peor a la falta de libertad.

La escritura de las personas creativas se caracteriza por su originalidad. Son escrituras perfectamente identificables, diferentes. Presentan rasgos y ligados originales, palabras extendidas, con tamaño normal o grande y un conjunto irregular y muy vibrante.

Resilientes

La suma de los adaptativos optimistas y además creativos da lugar a los resilientes, a los que aprovechan cualquier envite vital para rehacerse a sí mismos, reconvertir su yo para adaptarlo a la nueva situación y, además de eso, sacar de todo ello un aprendizaje productivo y provechoso de cara al futuro.

La escritura de las personas resilientes suma flexibilidad con originalidad. Presenta predominio del movimiento sobre la forma, es ágil, espontánea, generalmente dextrógira y con renglones siempre flexibles o ligeramente ascendentes.

capacidad de resiliencia grafología

Ejemplo de personalidad creativa y con capacidad de resiliencia

Introvertidos

Las personas introvertidas tienen también todas las papeletas para tolerar el confinamiento y adaptarse a la situación con tranquilidad y calma. Al menos, los introvertidos no van a echar de menos el contacto social y la nueva situación puede ayudar a alimentar aún más incluso su rico mundo interior. Otra cosa es que puedan tolerar igualmente el aburrimiento y la rutina que conlleva el forzoso encierro, para lo que necesitarán tener buenas dosis de los tres primeros tipos comentados.

La escritura de las personas introvertidas presenta rasgos cerrados en los óvalos y en sus formas en arcada (“m” y “n” en forma de arco). Suelen ser escrituras de tamaño normal o pequeño, muy regulares y con formas sencillas predominantemente curvas.

Pasivos

Las personas estáticas, pasivas, poco dinámicas, estarán en su salsa ante la tranquilidad y la monotonía que acompañan al confinamiento. Lectores voraces, amantes de los videojuegos o espirituales que pueden pasar perfectamente el tiempo meditando, orando o mirando al infinito, sobrellevarán con estoicismo la clausura impuesta.

La escritura de las personas pasivas se caracteriza por su monotonía y su regularidad. Son escrituras lentas o pausadas, bastante estáticas, sin apenas vibración y con predominio de la forma sobre el movimiento. En general, sus grafías son sencillas, sin adornos ni originalidad, incluso en ocasiones mantienen las formas caligráficas escolares.

personalidad pasiva

Ejemplo de personalidad pasiva, con tendencia al pesimismo, a la desidia y al abatimiento

Por el contrario, las personas activas, inquietas, dinámicas y expansivas afrontarán mucho peor el brusco parón vital y la ausencia de libertad, si no saben adaptarse y tratar de mostrarse resilientes y optimistas.

La escritura de las personas activas será ágil, espontánea, vivaz, con predominio del movimiento sobre la forma, con inclinación dextrógira y formas simplificadas.

Visto este análisis, tal vez te apetezca comentar, abajo en “comentarios” de este artículo, si tu escritura encaja en alguno de estos modelos y si has sabido tolerar mejor o peor el confinamiento en casa, durante los días de la pandemia.

 

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Sandracerro.com

 [Foto de portada: «Mujeres en la ventana», Bartolomé Esteban Murillo.]

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