El filtro por competencias es una de las técnicas más utilizadas en selección de personal. Este filtro de candidatos agiliza el proceso ya que, de entre todos los postulantes, se eligen sólo aquellos que cumplan con las cualidades personales y profesionales, tipo de talento, aptitudes y habilidades que sean exclusivos del puesto que se pretende cubrir.

Existen múltiples clasificaciones de las competencias profesionales pero, sin duda, la más importante de todas es la que distingue entre competencias de gerencia, generales y específicas por área.

Ya hemos hablado en otros artículos de este blog sobre las ventajas de la Grafología a la hora de cribar candidatos por características concretas de personalidad. El valor de esta técnica de selección es extraordinario como soporte al filtro por competencias ya que permite discriminar, de una forma más ágil que otros tests psicológicos, en primer lugar, los perfiles gerenciales o directivos de los subordinados. Y, en segundo lugar, evaluar con eficacia y rapidez, si un candidato es apto o no en competencias generales, como pueden ser la estabilidad emocional, la responsabilidad o el sentido ético, por ejemplo, o en competencias específicas del puesto a ocupar, tales como las habilidades comunicativas en área comercial o relaciones públicas.

La inabarcable personalidad humana se refleja con una definición altísima en nuestras grafías. En el ritmo, forma, tamaño y vibración de nuestras letras se puede detectar desde nuestro nivel de emotividad, hasta nuestro grado de autoestima, nuestra creatividad y nuestra agilidad mental, entre otras variables. En la inclinación de nuestras letras podemos medir desde nuestros anclajes y miedos hasta nuestro grado de sociabilidad, el nivel de resolución, la audacia y la orientación al logro. Y en la forma en que unimos unas letras con otras se refleja de igual modo cómo vinculamos pensamientos o ideas o cómo nos unimos a otras personas en afectos, comunicación o relaciones interpersonales.

Pero, como el estudio grafológico es mucho más complejo de lo que a simple vista pueda parecer y es complicado extenderse en artículos divulgativos de blog, voy a ilustrar el análisis de un par de competencias muy demandadas con dos sencillos ejemplos.

Una empresa solicita cubrir un puesto de atención al cliente en una tienda de muebles. Además de pedir un estudio grafológico de personalidad completo, solicita la evaluación de los candidatos para las competencias siguientes: Autoeficacia y rendimiento, resistencia al estrés, dinamismo, responsabilidad, templanza y autocontrol.

Analizamos brevemente los resultados de dos candidatos que arrojan niveles de aptitud muy dispares:

Candidata 1 – Fragmento de escritura y análisis por competencias.

Selección por competencias

Selección por competencias RRHH

La primera candidata presenta un nivel de aptitud muy alto en todas las competencias requeridas y apenas escalonado salvo por la competencia Templanza y autocontrol minorada, en este caso, por su temperamento nervioso. Si observamos su escritura, podemos apreciar formas personalizadas, ágiles y abiertas, con una inclinación vertical que nos habla de equilibrio y prudencia. La agilidad y armonía del ritmo y la madurez de las formas delatan a una personalidad resiliente, resolutiva, con una extraordinaria versatilidad y capacidad de adaptación, muy polivalente, entre otras cualidades.

Candidato 2 – Fragmento de escritura y análisis por competencias.

Seleccion por competencias

Selección por competencias

Por el contrario, si observamos la segunda escritura, podemos apreciar una grafía torpe, irregular, inarmónica, muy espaciada entre palabras y entre líneas, lo que nos habla de inestabilidad, dispersión, falta de concentración y otros puntos flacos que afectan directamente al rendimiento y al dinamismo.
En este caso ,además es evidente la incoherencia entre lo dicho y lo escrito ¿quién atisba siquiera el reflejo de alguien metódico y organizado en esta escritura? Por esto y por otros muchos factores, los resultados muy bajos o negativos del análisis por competencias son más que evidentes.

El trabajo del grafólogo como soporte al evaluador de Recursos Humanos, en este tipo de estudios de competencias, puede revelar interesantes e incluso sorprendentes evidencias. El trabajo conjunto de ambos profesionales, cotejando resultados de las distintas técnicas de evaluación y tests psicológicos con una prueba como es la grafológica, reforzada por su eficacia, agilidad y objetividad, puede dar lugar a un retrato profundo de los candidatos, tanto a nivel consciente como inconsciente, de incalculable valor para la empresa.

Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo

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