¿Alguna vez has mirado tu propia letra o la de otra persona y te ha picado la curiosidad por saber qué revelará?
¿Por qué tu letra es totalmente diferente a la de otras personas?
¿Por qué unos escribimos curvo, otros con ángulos, algunos con letras pequeñísimas, otros con letras ininteligibles…?
La escritura es un gesto extraordinariamente personal.
Tan personal que es uno de los signos que más te distinguen de otros.
Y, además, retrata tu personalidad, tu estado de ánimo y todo tu pálpito vital, mucho más profundamente de lo que puedas llegar a creer.
Aunque todos aprendemos a escribir siguiendo modelos caligráficos similares, con el tiempo vamos transformando esas primeras letras hasta desarrollar una manera propia de escribir.
Tamaño, inclinación, presión, velocidad, espacios, márgenes, forma de las letras…
Son muchos los elementos que observa un grafólogo cuando realiza un análisis de escritura.
Y algunos pueden resultar realmente curiosos.
Hoy quiero compartir contigo 10 tips y curiosidades de Grafología que quizá te sorprendan y que pueden ayudarte a mirar la escritura con otros ojos.
Eso sí, te recuerdo algo importante que siempre repito en mis clases porque es importantísimo:
En Grafología nunca debemos interpretar un rasgo de manera aislada
Un verdadero análisis grafológico requiere estudiar el conjunto de la escritura y comprobar cómo interactúan unos signos gráficos con otros.
Dicho esto… ¡Allá vamos con esos tips sorprendentes!
1. Tu letra no tiene por qué parecerse a la que aprendiste en el colegio
Todos comenzamos aprendiendo un modelo caligráfico, en el colegio.
Sin embargo, a medida que crecemos y vamos automatizando la escritura, introducimos en ella modificaciones personales.
Simplificamos algunas letras, transformamos otras, hacemos determinados enlaces, aceleramos el trazado…
Poco a poco, la escritura se personaliza.
Y, al personalizarse, va adquiriendo una identidad propia y diferenciándose, cada vez más, del modelo y de otras escrituras que puedas conocer.
Hay escrituras que se parecen. Sí. Pero ninguna escritura es idéntica a otra.
Esta es una de las mayores pruebas de la verdad grafológica.
Nuestra escritura es el espejo de nuestra personalidad.
2. La grafología es la técnica proyectiva más aplicada en evaluación psicológica
La grafología es una técnica cualitativa y exploratoria de evaluación psicológica.
Es la técnica proyectiva más completa que existe, dada la variedad de signos que contiene y que enriquecen la interpretación.
Además, cuenta con una ventaja enorme: no se puede falsear.
Muchas pruebas de evaluación psicométricas son fácilmente falseables.
Los cuestionarios de personalidad se pueden entrenar, pero, en cambio, por mucho que intentemos falsear nuestra escritura y engañar al grafólogo, nunca lo vamos a conseguir.
Nuestra escritura es un gesto tan inconsciente que es imposible falsearlo conscientemente.
Por eso, va a retratar rasgos de personalidad en toda su verdad y profundidad.
También se aplica mucho a la hora de evaluar trastornos de tipo traumático, cuando la persona no es capaz de verbalizar cómo se siente, pero sí se siente más capaz y seguro escribiendo esos sentimientos que le están oprimiendo.
Es también una prueba muy valorada en selección de personal.
3. Los espacios en blanco también hablan
Aunque pueda parecer sorprendente, los grafólogos no analizamos solamente lo que está escrito.
También analizamos lo que no está escrito.
Los márgenes, la distancia entre palabras, la separación entre líneas o la distribución general del texto sobre el papel ofrecen información muy interesante.
¿Por qué?
Porque escribir supone organizar un espacio.
Supone organizar las ideas, pero también los silencios, las pausas.
La forma en la que gestionamos el espacio gráfico puede ayudarnos a estudiar aspectos relacionados con la organización, la distancia interpersonal, los miedos, las angustias, la planificación o la manera en que nos desenvolvemos en nuestro entorno.
Así que, en Grafología, el papel en blanco también tiene mucho que decir.
4. Una letra muy bonita no siempre es una letra grafológicamente positiva
Este es uno de mis tips favoritos.
Cuando alguien me enseña una escritura especialmente cuidada suele preguntarme:
“¿A que esta letra es muy bonita?”
Y, al contrario, también están los que creen que tienen una letra horrible, te la enseñan y te dicen:
“Me dirás que soy un psicópata”
Pues… depende.
De hecho, muchos psicópatas tienen una escritura aparentemente bonita. ¡No hay que fiarse de esto!
En este punto, cabe hacer una precisión: Grafología y Caligrafía no son lo mismo.
La Caligrafía es el arte de escribir bonito.
El calígrafo valora especialmente la belleza y corrección formal de la escritura.
La Grafología, en cambio, estudia el gesto gráfico para obtener información sobre características psicológicas.
Para un grafólogo, una escritura estéticamente preciosa puede resultar excesivamente rígida, poco natural, sin vida.
Y, en cambio, una escritura aparentemente fea o incluso horrorosa, puede ser dinámica, espontánea, original y tremendamente rica desde el punto de vista grafológico.
El grafólogo no se queda en la apariencia de la forma especialmente bonita o bien caligrafiada.
Va mucho más allá: ve el alma que se oculta tras esas letras.
Y, si tienes curiosidad, te adelanto una pista de interpretación: la emotividad, la espontaneidad y la naturalidad casi nunca aparecen en escrituras muy lentas, perfectamente hechas o cuidadas.
5. La velocidad puede transformar completamente nuestra letra
Cuando un grafólogo analiza una escritura, debe estar escrita a la velocidad estándar del escritor.
No vale escribir más lento para hacer la letra bonita o para que se entienda.
El grafólogo no valora eso. Va a valorar la naturalidad.
Todos, generalmente, podemos escribir a distintas velocidades.
Modular nuestra escritura según escribimos más rápido o más lento.
Pero todos tenemos una velocidad natural, y es esa la que debemos fomentar.
Haz una prueba.
Escribe una frase muy despacio, intentando cuidar cada letra.
Después escribe esa misma frase deprisa, como si tuvieras que tomar apuntes urgentemente.
Probablemente las dos escrituras sean bastante diferentes.
Pero, ¿con cuál te has sentido más cómodo?
Si tenemos en cuenta que no es la mano la que escribe, sino el cerebro, nos damos cuenta de que la velocidad de nuestra mente está muy relacionada con la velocidad de nuestra escritura.
Las personas de mentes bullentes, dinámicas, suelen escribir deprisa.
Sus letras estarán simplificadas, a veces, deformadas, pueden ser más ilegibles y la puntuación estará más a la derecha o descuidada.
Por el contrario, las personas reflexivas, cautas, prudentes, cuidadosas o dubitativas suelen escribir más despacio.
Sus letras estarán más hechas, con poco movimiento y con signos de precisión en la puntuación.
Alguien que escribe normalmente deprisa, no tendrá dificultad para reducir la velocidad de su escrito, pero no se sentirá cómodo y, posiblemente, acabará aumentando la velocidad.
Quien escribe despacio, en cambio, tendrá mucha dificultad para escribir deprisa, ya que su mente va más despacio de lo que pretende ir su mano.
Aquí tienes una respuesta a una de las típicas preguntas a grafólogos:
“¿Por qué no se entiende la letra de los médicos”?
6. Nuestra escritura refleja nuestro yo presente, no el pasado ni, por supuesto, el futuro
Cuando escribimos, nos estamos retratando, como en una foto, en nuestro momento vital presente.
Nuestra escritura va a reflejar nuestra personalidad integral, como un fenómeno estructural, que no cambia, pero hasta cierto punto.
Piensa que también nos influyen factores coyunturales o temporales, propios de nuestras circunstancias vitales presentes.
Te pongo algún ejemplo:
No escribes igual cuando estás contento y cuando estás triste.
Tampoco escribes igual cuando estás cansado que cuando estás cargado de energía.
La edad, la enfermedad, el estado anímico y un montón de circunstancias vitales, endógenas y exógenas, no influyen en cómo somos, en cómo estamos y en nuestra forma de escribir de cada momento.
7. Tu firma y tu texto son las dos caras de tu moneda psicológica
Este punto suele despertar muchísima curiosidad.
En Grafología, es importante estudiar tanto el texto como la firma y, sobre todo, la relación que existe entre ambos.
De forma general, el texto permite estudiar cómo la persona se desenvuelve en su faceta social, profesional, en su relación con el entorno.
La firma, en cambio, posee una dimensión más personal y vinculada a la propia identidad.
Por eso, el análisis conjunto de ambos elementos, nos permite indagar en aspectos como la integridad personal, la honestidad, la previsibilidad…
Pero esto siempre con mucha cautela y teniendo en cuenta siempre la relación con otros signos gráficos.
¿Y qué ocurre cuando texto y firma son muy diferentes?
No necesariamente implica que la persona es deshonesta.
Ten en cuenta que la firma es un gesto muy íntimo, que busca la protección del ámbito personal y que, algunas veces, está condicionado por factores no necesariamente psicológicos.
Por eso, para un grafólogo, la firma nunca se analiza aisladamente.
8. Tu escritura puede desvelar aspectos de ti mismo que ni siquiera tú conocías
Muchos de nosotros nos sorprendemos, a veces, descubriendo talentos o habilidades que no sabíamos que teníamos.
Tal vez nunca las habíamos puesto en práctica.
O no habíamos tenido ocasión de demostrarnos a nosotros mismos nuestra valía en algunos aspectos.
Pero ese talento dormido o esa aptitud inédita, sí se revela en nuestra forma de escribir, y un grafólogo avezado puede detectarlo.
Recuerdo, en una conferencia que impartí en la Biblioteca Nacional, para chavales preadolescentes, la sorpresa de una niña cuando le dije que era muy creativa.
Nunca nadie se lo había dicho y jamás había tenido la oportunidad de demostrar que lo era.
Pero su escritura sí lo sabía y, ahí estaba, diciéndoselo a gritos y esperando que alguien lo descubriera.
A veces, la vida nos lleva por derroteros que no nos permiten expresarnos en toda nuestra autenticidad o exprimir nuestros talentos al máximo.
Algunas personas se conforman con lo que llega, sin profundizar en su autoconocimiento.
Otras, en cambio, se ponen a prueba, hacen introspección y buscan, como decía el poeta, “extraer todo el meollo a la vida” y también a ellas mismas.
El Oráculo de Delfos tiene una inscripción que dice:
“Conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses”.
Y, para esto, para conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás, la grafología es la mejor aliada.
9. Un grafólogo no es un tipo raro con una lupa
Bueno, sí, a veces utilizamos lupas, pero no estamos todo el día con la lupa pegada al ojo.
El grafólogo no es un tipo raro, pero sí hay que reconocer que tiene una profesión muy original.
Cuando digo que soy grafóloga la gente se sorprende.
Nadie se sorprende cuando el peluquero, el abogado o el médico dicen a qué se dedican.
Pero el grafólogo siempre despierta curiosidad.
Igual te estás preguntando que dónde trabajamos y si se gana mucho dinero siendo grafólogo.
A lo segundo te respondo que…depende.
Depende de cómo, de cuánto y de dónde trabajes y para quien, casi como en cualquier profesión.
También depende de los conocimientos que tengas y, sobre todo, de los años de bagaje profesional que cargues a las espaldas.
A lo primero, te puedo responder, muy resumidamente, que en todas las áreas donde el conocimiento del ser humano sea primordial.
En especial, en selección de personal y gestión del talento, psicología, criminología, coaching , investigación histórica, orientación vocacional y allá donde se requiera del estudio profundo de la personalidad de alguien.
10. No existe un único rasgo que permita “descubrir” la personalidad
Y terminamos con uno de los principios más importantes de la Grafología.
Quizá hayas visto alguna vez afirmaciones como:
“Si haces la letra así, eres celoso”.
“Si firmas de esta manera, eres inseguro”.
“Si haces la letra muy grande, tienes mucha autoestima”.
La Grafología profesional no debería funcionar así.
Yo estoy, la verdad, bastante cansadita de este tipo de difusión que se hace de la grafología porque lleva a muchísima confusión.
La personalidad es compleja y la escritura también lo es.
Un grafólogo analiza múltiples variables: orden, dimensión, forma, inclinación, dirección, presión, velocidad, cohesión, continuidad, distribución espacial, firma, rúbrica…
Después estudia rasgos de personalidad basados en las convergencias, contradicciones y compensaciones existentes entre ellas.
Por eso, interpretar una personalidad a partir de una sola letra o de un único signo gráfico sería como intentar ver una película mirando solamente un fotograma.
¿Qué te han parecido estos tips?
¿Te han sorprendido?
Quizá después de leer estas diez curiosidades hayas empezado a mirar tu propia letra de otra manera y a preguntarte cosas.
¿Seré un psicópata?
¿Qué talentos se estarán escondiendo por aquí?
¿Qué tendré que mirar en la escritura de esta o de esta otra persona para saber si me puedo fiar de ella?
¿Te gustaría aprender Grafología?
Si estas curiosidades han despertado tus ganas de saber más, puedes seguir profundizando y aprender a analizar la escritura paso a paso.
En mis cursos de Grafología aprenderás desde los fundamentos básicos del análisis grafológico hasta técnicas más avanzadas de interpretación y también a redactar informes grafológicos, y siempre desde una metodología estructurada, amena y práctica.
Porque detrás de cada manuscrito…¡Ya lo ves!… hay mucho por descubrir.
Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo
Sandracerro.com
Centro de Grafología Sandra Cerro es colaborador de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, para la impartición del
Desde 2016, estamos formando a grafólogos especialistas que desean trabajar en empresas, realizando procesos de reclutamiento y selección, así como otros estudios grafológicos de empresa.
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