En estos tiempos, en los que captar la atención de los demás es poco menos que una misión imposible, la persuasión se está convirtiendo en una de las competencias personales y profesionales más valoradas.

No hay proceso de selección de personal en el que no me pidan analizar, como competencia específica, sobre todo para puestos directivos, líderes de equipo y comerciales, la habilidad persuasiva de los candidatos.

Siempre cae.

Pero, ¿qué es persuadir?

¿Es lo mismo persuadir que manipular?

La persuasión consiste en seducir para convencer.

Es un arte del comportamiento y de la comunicación orientado a modificar el pensamiento o la conducta de otras personas con el fin de dirigirlo a una acción concreta.

Persuadir es seducir, animar, motivar aludiendo, con razones de peso, a las bondades y beneficios del objetivo a conseguir.

Es invitar a cambiar la forma de pensar o de actuar utilizando artimañas comunicativas y emocionales, pero sin la connotación negativa de engaño que sí tiene la manipulación.

 

¿Cuáles son las cualidades personales de la personalidad persuasiva?

Para poseer el don de la persuasión, es necesario destacarse en estas cualidades principales.

Carisma y magnetismo.

Para empezar, es requisito indispensable que la persona posea cierto carisma, que genere magnetismo, que transmita seguridad en sí misma, que tenga y muestre confianza en sus propios recursos y habilidades.

Adaptación a casi todo.

En segundo lugar, requiere buena capacidad de adaptación a todo tipo de entornos y personas, mentalidad abierta, tolerancia a los cambios y habilidad para capear las tormentas de manera airosa, e incluso con sentido del humor.

Seducción en su mejor versión.

Como es obvio, la capacidad de seducción constituye un tinte muy favorable en esta competencia, pero sin llevarlo al extremo.

Como cuento en mi libro Grafología de la seducción, se puede seducir de muchas formas según la personalidad y el talento del seductor.

Y con la persuasión sucede igual. Se puede persuadir con persistencia, con inteligencia, con carisma, con sensualidad, con poder…

Tanto la seducción como la persuasión conquistan, atrapan al persuadido en una envolvente y atractiva tela de araña, pero la persuasión utiliza argumentos que ofrecen cierto margen de elección y flexibilidad al destinatario de los mismos.

No llega a socavar o anular su voluntad al completo.

En cambio, la seducción engancha en mayor medida con las emociones y puede conllevar cierta fascinación o deslumbramiento que incite al enmascaramiento de las intenciones y, con ello, al sutil engaño.

Habilidades sociales y de comunicación.

Habilidades sociales, comunicación y un puntito de elocuencia son cualidades esenciales en todo sujeto persuasivo.

La destreza en el manejo del lenguaje y el estar convencido de lo que está diciendo, imprimiendo autoridad, influencia y veracidad al discurso, es una baza segura del comunicador persuasivo.

Observación y empatía.

A estas habilidades se suman también la capacidad de observación, la escucha activa y la empatía, con el fin de poder captar el punto de dolor de la persona potencialmente persuasible.

Qué quiere, qué necesita, por dónde guiar su motivación y atención para conducirle al objetivo.

Un toque de paciencia.

La paciencia y la capacidad de autocontrol juegan también un papel importante en el arte de la persuasión, ya que, en este campo, las prisas no son buenas.

Un persuasivo pesado o demasiado persistente, puede generar mucho rechazo.

 En cambio, la persuasión sutil, elaborada, bien trabajada en el discurso y en la intención, puede generar mucho enganche e incluso admiración.

Inteligentemente persuasivo.

Y, por supuesto, inteligencia estratégica y astucia no pueden faltar en todo buen persuasivo.

Y ahora sí…

 

¿Cómo descubrir al persuasivo en su escritura?

La personalidad persuasiva presenta estos 10 rasgos principales en su escritura:

  • Formas muy personalizadas y originales.
  • Emes y enes abiertas en guirnalda.
  • Presencia de simplificaciones en las letras.
  • Tamaño normal con cuerpo central sobrealzado.
  • Palabras extendidas y con final decreciente.
  • Mayúsculas iniciales altas.
  • Inclinación vertical vibrante o ligeramente dextrógira, con gestos progresivos.
  • Velocidad ágil, dinámica con ritmo espontáneo.
  • Cohesión entre letras ligada o agrupada, con presencia de ligaduras altas.
  • Texto claro, ya sea legible o semilegible, y con cierta armonía de conjunto.

Claro está que estos son rasgos genéricos. Tendríamos que afinar a gestos gráficos más específicos para determinar el nivel de esta cualidad, y también para descubrir ante qué tipología de persuasivo nos encontramos.

 

¡Descubrimos la escritura de algunos famosos comunicadores persuasivos!

Te invito a comprobar cómo estos famosos persuasivos tienen muchos de los rasgos de escritura que te acabo de contar.

En el blog de Bill Gates, hay un curioso artículo que contiene notas manuscritas del líder de Microsoft

La escritura de Barack Obama es un ejemplo magnífico de capacidad de persuasión con un alto nivel de inteligencia, habilidades sociales, empatía, autoconfianza y autocontrol.

Escritura de Barack Obama

La escritura de Martin Luther King es otro ejemplo de comunicador persuasivo. En su escritura destaca un alto convencimiento en su autoridad y en su discurso, el dominio de su autoafirmación, la seguridad y autoconfianza en sí mismo y un poderoso tesón orientado al logro.

Escritura de Luther King

Te invito a comprobar, en otros personajes que sean conocidos por su habilidad persuasiva, si su escritura coincide con los rasgos grafológicos que te he expuesto aquí.

Y si tú también quieres aprender esta técnica infalible para descubrir el temperamento y la personalidad humana, así como destacar competencias importantes, en el ámbito personal o profesional, puedes hacer click en la información sobre nuestros cursos de grafología.

¡No hay nada más útil como conocer los secretos de la personalidad a través de la escritura!

 

Estudiar Grafología

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

sandracerro.com

 

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El don de la persuasión. Descúbrelo con grafología
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Cómo descubrir a la personalidad persuasiva a través de su escritura, con grafología
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