Cuando emitimos un informe grafológico, ya sea éste para un cliente particular, una empresa o en pericias grafológicas judiciales, hemos de tener en cuenta algunas argumentaciones que debemos evitar ¿Cuáles son?

1º- Vaguedades y ambigüedades.

En los informes, debemos expresarnos con propiedad y haciendo honor a la objetividad que caracteriza a la ciencia grafológica. Podemos argumentar que una persona es de una manera o de otra pero tenemos que evitar las expresiones vagas o ambiguas como, por ejemplo “es un individuo más o menos inteligente” o “no es demasiado ordenado” o “unas veces es extrovertido y otras veces introvertido”.

2º- Alusiones al pasado.

En grafología, podemos analizar cómo es una persona en base a un manuscrito que retrata su momento presente, por tanto, no podemos hacer alusiones a cómo haya sido en su pasado porque, sencillamente, no podemos saberlo.

3º- Decir lo que a una persona le gusta o lo que una persona hace.

Los grafólogos sólo podemos conocer cómo es la personalidad de un individuo, es decir, cómo una persona es. No podemos deducir ni averiguar lo que una persona hace con lo que es. Y tampoco podemos descubrir las cosas que le gustan o las que no. Por ejemplo, podemos encontrar escrituras que reflejan una sobresaliente inteligencia musical, pero no podríamos deducir de ellas que al individuo autor le gusta la música o que es músico profesional.

4º- Alusiones al futuro.

Como ya hemos comentado en el punto 3º, la técnica grafológica puede analizar cómo una persona es en el momento presente, es decir, en el momento en que escribe el manuscrito. Pero no puede prever ni adivinar lo que esa persona va a hacer o cómo va a ser o comportarse en un futuro.

Un ejemplo claro es un caso mediático de actualidad en el que un perito grafólogo ha defendido su informe, ante el tribunal que enjuiciaba a un presunto violador y asesino, en estos términos “(…) es una persona incapaz de controlar sus impulsos sexuales. No sólo lo ha hecho, sino que lo volverá a hacer”. Éste es un ejemplo claro de mala praxis en grafología, ya que los argumentos se basan, no en la psicología misma del escribiente, sino en hechos supuestamente ejecutados por él (causa que se está enjuiciando y en la que el perito grafólogo no puede emitir una acusación directa). Además, se emite una previsión a futuro –“Lo volverá a hacer”- que el grafólogo, obviamente, no puede conocer mediante el estudio de la escritura.

5º- Emitir diagnósticos sobre patologías.

Debemos tener claro que los grafólogos no somos médicos ni terapeutas, por ello, en nuestros informes, jamás debemos diagnosticar enfermedades, ni tan siquiera mencionarlas. Al redactar el informe podemos describir los rasgos que las caracterizan bordeando su concepto de forma sutil, pero sin mencionar las patologías. Si lo hacemos, pueden acusarnos con razón de intrusismo o de mala praxis profesional.

6º- Dar consejos.

Un grafólogo, en su informe, no debe dar consejos al cliente para que tome las riendas de su vida de una determinada forma o para orientarle en una u otra dirección o comportamiento. Debemos limitarnos a emitir un informe de cómo es esa persona. Lo que esa persona haga o quiera hacer en su vida con su forma de ser, ya es cosa suya. Nosotros no podemos entrar ahí.

Muchas veces, podemos percibir que esa persona necesita ayuda de un psicólogo o psiquiatra, pero debe ser ella misma quien reconozca esa necesidad. El grafólogo no puede intervenir en ese punto, simplemente porque no es psicólogo, ni coach, ni terapeuta y debe conocer bien los límites de su ámbito profesional.

Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo

Madrid, Noviembre 2009