Dicen que el rostro es el espejo del alma.

La escritura también.

Seguro que ya has visto o escuchado, en alguna ocasión que, cuando escribimos, estamos proyectando nuestra forma de ser sobre el papel.

Proyectamos lo que somos y cómo somos.

Pero también dejamos ahí reflejadas nuestras emociones, nuestra forma de avanzar hacia los anhelos, nuestros miedos, nuestros estados anímicos.

En definitiva, nuestra escritura refleja todas las vicisitudes cognitivas, afectivas y emocionales que se van pintando, a lo largo de nuestra vida.

Por eso, cuando un grafólogo analiza tu escritura, puede ver tu alma al desnudo.

Escribir a una grafóloga es algo así como desnudarse.

Aun así, correré el riesgo de despojarme de lo externo y mostrarte el alma, en esta aventura de papel.

 

(Dedicatoria personal del escritor y Premio Planeta, Javier Sierra)

El inconsciente al descubierto

Cuando escribes, de forma natural, sin forzar una caligrafía bonita o una velocidad más lenta para que tu escritura se entienda bien, estás siendo tú de forma inconsciente.

Mientras escribes así, no piensas que estás escribiendo ni cómo lo estás haciendo.

Dejas fluir el bolígrafo sobre el papel, sin más, con un mero automatismo.

De hecho, si intentas forzar ese movimiento ya automatizado, notarás un esfuerzo grande a nivel cerebral.

Esto no sólo sucede cuando intentamos cambiar algún rasgo de nuestra escritura.

Sucede también cuando intentamos imitar o copiar la escritura de otra persona.

Ese esfuerzo es el mismo que cuando estamos poniendo buena cara, para disimular, ante alguien que no nos cae bien.

Nos chirría y nos genera disonancia cognitiva porque no estamos siendo nosotros cuando lo hacemos.

Esto viene a explicar, de algún modo, que nuestra escritura es un gesto natural e inconsciente, genuinamente nuestro, que no se puede forzar o falsear.

Si lo hacemos, dejamos de ser lo que somos.

Por el contrario, si dejamos fluir nuestra caligrafía espontánea sobre el papel, estamos siendo nosotros.

Nuestro consciente sólo interviene para decirnos que la letra “b” se hace con una barriguita o que la “a” tiene un rabito al final.

El consciente nos recuerda el modelo escolar, que nosotros ya hemos automatizado y que hemos integrado como gesto nuestro, de forma inconsciente.

¿Cuántas veces te ha pasado que estás escribiendo una nota rápida y, a la vez se te ha cruzado otro pensamiento?

Seguro que has seguido escribiendo, como si nada, porque no estás pensando el acto de escribir ni en cómo hacerlo.

Ya es algo tuyo. Ya es algo integrado. Forma parte de ti, como respirar o sonreír.

Como escribes es como eres.

Por eso mismo, el grafólogo, a través de su ojo clínico, en el análisis de tu escritura, puede verte desnudo.

Tu escritura, tu retrato

Para que tu escritura te retrate de una forma integral y verdadera, dejando ver y ser tu verdadero tú, tiene que ser así:

  • Natural, espontánea, no copiada, forzada o enmascarada.
  • Escrita sin pensar mucho, a medida que las ideas se te van ocurriendo. ¡Déjate fluir!
  • Proceder de un aprendizaje gráfico bien integrado.

Hay adultos disgráficos a los que no se les puede realizar la prueba grafológica porque no han integrado bien el aprendizaje de la escritura.

En ese caso, hay que corregir primero la disgrafía, para poder hacer el estudio grafológico después.

  • Escrita a tu velocidad habitual.

Todos tenemos una velocidad gráfica que se ajusta a nuestras pulsiones internas y la velocidad de nuestro cerebro.

Si fuerzas esta velocidad para hacerla más rápida o lenta, puedes condicionar verdades sobre ti mismo, como la agilidad mental o tu forma de tomar decisiones o enfrentarte a retos, entre otras.

  • No condicionada por ningún aspecto de tipo físico o motor.

Si tienes algún problema o lesión que creas que está condicionando tu gesto gráfico, se lo tienes que comunicar al grafólogo.

Él valorará si, a la vista de ese contratiempo, se puede o no realizar la prueba.

¿Y cómo te desnuda el grafólogo?

Iba a decir que “muy sencillo”.

Pero de sencillo no tiene nada un estudio grafológico.

En primer lugar, te lo tiene que hacer un profesional con muchos conocimientos, pero, sobre todo, con muchos años de experiencia.

Ya que la grafología sólo se aprende con la práctica y haciendo muchas pruebas de este tipo.

En segundo lugar, no esperes que te digan cuatro cosillas, al echar un vistazo rápido a tu manuscrito y sobre la marcha.

El estudio grafológico requiere varias horas de dedicación, ya que el análisis de cada una de las grafías es muy profundo.

Y luego, además, todo ese análisis minucioso, se deben establecer relaciones entre unos aspectos gráficos y otros, integrando todo en su contexto particular.

Esas relaciones y combinaciones de aspectos gráficos son las que van diseñando cada uno de los rasgos de personalidad que se incluyen en el estudio grafológico.

Sí que es verdad que, con la práctica diaria, los grafólogos, a veces, hacemos notar algún rasgo de personalidad que destaca mucho, sin necesidad de profundizar demasiado.

Pero eso no sucede con todos, ya que son muchísimos los aspectos psicológicos que se incluyen en el informe grafológico.

Con esto te vengo a decir que, mientras el grafólogo te desnuda, no te suelta de la mano.

No mete tu escritura en una IA, sino que desmenuza tu personalidad, tu tú verdadero y único, de una forma completamente artesanal y personalizada.

Y el resultado, ese retrato veraz y sincero sobre ti mismo, te lo entrega en un informe por escrito.

Para que puedas conservarlo siempre, releerlo cuando quieras, o incluso presentarlo, si te lo requieren, en algún proceso de selección o en alguna consulta de terapia.

¿Y qué me van a decir de mí que yo ya no sepa?

Quizás te estarás preguntando esto.

Y te sorprenderías.

A veces, creemos que nos conocemos bien a nosotros mismos, pero no es así.

Tenemos muchas distorsiones y creencias erróneas, bien basadas en experiencias vividas o en lo que otros nos han hecho creer sobre cómo somos.

Y tiene que venir un profesional externo, que no nos conoce absolutamente de nada, para restregarnos las verdades por la cara.

Para lo bueno y para lo malo, ¡claro está!

Por eso, hay personas que encargan estos informes grafológicos para conocerse mejor y poder pulir esos aspectos menos favorables o que, incluso, les pueden estar haciendo daño.

Otros, se sorprenden al descubrir facetas positivas de sí mismo que desconocían, o que intuían, pero jamás habían tenido ocasión de potenciar.

Hay personas también que utilizan la evidencia de ese retrato sincero y personal para dar un giro a sus vidas, al comprobar que no están sacando todo el partido a su poder personal.

Y también los hay, por supuesto, que dicen “Sí, sí, así soy yo, pero no pienso cambiar”.

Espejito, espejito mágico…

Y se me viene a la mente la escena del cuento clásico de Blancanieves, en la que la madrastra se enfrenta a su espejito mágico.

“Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más bella del reino?”

Hubiera sido genial que el espejito le hubiera largado un informe grafológico, desde el otro lado, cantándole todas las virtudes y facetas menos favorables.

Casi puedo apostar que uno de los rasgos clave de la madrastra era el narcisismo, pero, claro, no puedo asegurarlo sin haber analizado su escritura detenidamente.

Y es que la suya, desgraciadamente, no la he visto.

Pero, tal vez, sí que pueda ver y analizar la tuya.

Y descubrirte el alma que se esconde en el reflejo de tu espejito mágico.

¿Te animas?

Si es así, tienes dos opciones:

  • Puedes encargar tu informe grafológico completo y personal.

Si esta es la opción que eliges, echa un vistazo en la sección: Informes grafológicos de personalidad.

  • Puedes aprender grafología para poder hacerlo tú, en un futuro, para ti mismo, para los tuyos o para trabajar como grafólogo.

Si eliges esta opción, puedes darte una vuelta por toda la oferta formativa que tenemos en nuestro centro de grafología, con cursos presenciales, online, a distancia y universitarios: Cursos de Grafología.

¡No me digas que te vas a quedar sin explorar esta técnica que te permite desnudar, mejor que nada ni que nadie, a los demás!

Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Sandracerro.com

Peritocaligrafosc.com

¿Quieres aprender grafología con título universitario?

En la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, estamos impartiendo el

Curso Experto Universitario en Grafología empresarial, aplicada a selección y gestión de los Recursos Humanos.

Formamos a personas que quieran convertirse en grafólogos generales y grafólogos de empresa, en tan sólo meses, y en modalidad totalmente online.

Curso de Grafología para RRHH UDIMA

 

Summary
Article Name
¿Por qué un grafólogo puede verte desnudo?
Description
El estudio de tu escritura por un grafólogo puede desvelar aspectos muy inconscientes de tu personalidad
Author
Publisher Name
Centro de Grafología Sandra Cerro