Cuando vemos un escrito ordenado, cuidado, con todos los puntos sobre las ies, signos de puntuación en su sitio y todas las tes barradas, ya obtenemos una pista sobre la persona que escribe: tiene buena capacidad de atención y cuida los pequeños detalles. Esto se acentúa cuando la escritura es de tamaño pequeño, con palabras decrecientes y tendencia a mantener el interlineado correcto.

La atención puede manejarse de formas diversas, y hay personas dan cierta flexibilidad al juego de la atención. Esta flexibilidad va a estar condicionada, la mayor parte de las veces, por la agilidad mental, el estilo de razonamiento y la capacidad de autoeficacia y rendimiento que tiene una persona.

Creemos que lo común es puntuar las ies y barrar las tes a medida que vamos recorriendo el trazado de la palabra. Esto quiere decir que ponemos el punto a la i justo después de trazar el palote vertical, y de igual forma barramos la t. Este ejercicio supone pararnos, prestar atención, suspender el trazo para pintar un elemento aislado pero inherente a la estructura de la propia letra que lo contiene. Supone, en definitiva, alterar por un microsegundo la continuidad del trazo. Suele acompañar, por lo tanto, a una ejecución moderada o lenta del gesto gráfico, lo que refleja una velocidad de acción y de pensamiento comedidos, prudentes y controlados.

Grafología de la atención

 

Pero no siempre sucede así. Y es muy curioso encontrar ejemplos de diferentes formas de tratar el cuidado del detalle y la focalización de la atención. Algunos de ellos, fuera de lo más común, serían los siguientes:

  • Barrar las tes y puntuar las ies una vez se ha trazado la palabra completa:

Esto implica volver atrás para rematar lo que, en su momento, no se ha rematado. Supone una parada violenta en la ejecución del escrito para puntuar, para ajustar esos detalles que no se han ido poniendo sobre la marcha.

La capacidad de atención se entiende, en este caso, retardada. Suele ser propia de personas perfeccionistas, pero un tanto inseguras. Este gesto ralentiza también la agilidad mental e invita a un cuidado y una pulcritud desde la reflexión y la mesura.

  • Barrar las tes desde las letras contiguas: 

Esto es, dejar la barra de la t sin poner en su sitio y lanzar una lazada desde la letra contigua o dos o tres letras más allá, hacia atrás para conformar esa barra.

Aquí el escribiente se está adelantando a los acontecimientos. Ahorra tiempo y recursos anticipándose a un gesto que puede ejecutar a posteriori y que le va a evitar tener que suspender el trazo para barrar la t en su momento.

Este gesto agiliza el trazo y es propio de mentes despiertas, ingeniosas, versátiles, flexibles, altamente eficientes y poco dispuestas a perder el tiempo.

Grafología de la agilidad mental

  • Barrar la t desde la palabra siguiente: 

Visualicemos mentalmente la dinámica de este trazo. La mente anticipa desde el inicio de una palabra que, desde la palabra siguiente va a poder aprovechar para poner las barras ausentes en una sola lazada. Se trata de absoluta economía en la ejecución.

Apenas hay suspensión del trazo.

La palabra se escribe prácticamente en un único movimiento, sin paradas, sin alteración del ritmo gráfico.

¿Esto qué quiere decir?

Pues que la atención no se descuida y a la vez el rendimiento es máximo. La eficiencia es suprema. Estamos hablando aquí de intelectos privilegiados. De personas capaces de mantener la mente activa y ocupada en diferentes proyectos, polivalentes, Que buscan la simplificación y aprovechan al límite los tiempos y los recursos. Voraces en la actividad.

grafologia-Bram-Stoker

 

Hemos de tener en cuenta además que estamos jugando con la letra t, que se trata de una letra definitiva para valorar la fuerza y el alcance de la voluntad.

Sandra Cerro

Grafóloga y perito calígrafo

www.sandracerro.com