Estudio realizado por las alumnas de 1º Grado en Grafología de Centro de Grafología Sandra Cerro (Promoción 2023): Pilar Gil, Marian Muñoz y Yolanda Perales. Coordinado por Sandra Cerro.

La verdad es que se requiere cierta valentía para abordar la personalidad de Salvador Dalí a través de grafología.

Su escritura es caótica, diversa, explosiva, excéntrica, artística hasta el despropósito, en definitiva, genial como su propio autor. Si se pudiera definir la escritura creativa con un ejemplo, la de Dalí lo sería, si bien sería difícil determinar dónde termina la creatividad del genio y comienza la irracionalidad del loco.

Así que valientes han las alumnas de 1º grado en grafología que se han atrevido a acercarse, casi de puntillas, a la personalidad de este artista irreverente y único, a través del análisis de su escritura.

Biografía breve de Salvador Dalí

A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí. (Vida secreta de Salvador Dalí, 1942)

Nuestro artista nació en Figueras, en mayo de 1904. Fue pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor, y está considerado como el máximo representante del surrealismo español.

Dalí sorprende por su precocidad. A los 12 años descubrió a los impresionistas; a los 14 años se hizo cubista, inspirado por las obras de Picasso, y con solo 15 años fue editor de la revista «Studium», como dibujante para la sección «Los grandes maestros de la pintura».

En 1921 viajó a Madrid para iniciar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes San Fernando.

Durante su estancia en la capital, entabló gran amistad con Federico García Lorca y Luis Buñuel, ya que los tres compartían alojamiento en la Residencia de estudiantes.

Tras su expulsión de la Real Academia donde estudiaba en Madrid, estuvo viviendo varios años en París y en Nueva York, donde su arte y su fama tuvieron gran expansión.

En París conoció a Helena Diakonova, conocida como “Gala”, que se convirtió en su compañera de vida y también en su musa.

En Estados Unidos continúo con su trabajo prolífico llegando incluso a colaborar con Walt Disney para la película “Destino”.

Sus obras constituyen un extravagante imaginario de lo irreal, lo onírico, lo irracional. Inspiradas en las teorías freudianas, desatan hasta los nudos más consistentes del inconsciente del artista. Entre las más importantes figuran «La persistencia de la memoria», “Adecuación del deseo”, “El gran masturbador” y “La muchacha de la ventana”.

Dalí murió en Figueras en 1989. Legó gran parte de su patrimonio al Estado Español.

Estudio grafológico de personalidad

La escritura de Salvador Dalí revela la singularidad y excéntrica originalidad de su persona. Era un espíritu libre, no admitía límites y vivía la vida libremente, a su manera, sin rendir cuentas a nadie.

Grafología de Salvador Dalí

Desde el punto de vista del intelecto, el artista poseía una mente que divagaba sin rumbo, abierta hasta el punto de perder los límites, extremadamente ágil, con un flujo incesante de ideas que brotaban de su cabeza velozmente.

Era un hombre ingenioso, con gran talento improvisador y una extraordinaria habilidad para inventar e imaginar cosas totalmente exentas de realidad.

Parecía como si su cerebro albergara demasiada información, variada, desatada y desbocada, que le fuera imposible controlar y anclar a tierra.

Su exorbitante fantasía y lo inefable de su imaginario, reflejados en sus letras exageradas, desproporcionadas y tan originales como cambiantes, podrían parecer, a ojos de los demás, que su rayaran los límites la locura. Sin embargo, a la hora de definir proyectos era una persona que se paraba a meditar, reflexionaba y se sabía controlar.

Dalí poseía una fuerte intuición que le hacía percibir las cosas de manera clara, sin apenas tener que razonarlas.

Vivía y sentía a golpe de corazonada, y se dejaba llevar por esas sensaciones espontáneas y repentinas que aparecían casi siempre tan acertadas, fruto del impulso de su corazón, y que hacían tan mágica y cautivadora su personalidad.

En su forma de razonar como en su forma de actuar, se aprecia un predominio del sentimiento sobre la razón. Y es que “razón” y “Dalí” son palabras prácticamente antónimas. Sus rasgos de fantasía desatada e ilusión palpitante chocan de lleno con el plano de la realidad.

Su idealismo y ensoñación le llevaban a mostrar una creatividad excesiva y una imaginación desbordante.

La tendencia decreciente de sus palabras, entre otros rasgos, revelan a un hombre observador hasta el mínimo detalle, capaz de captar con detenimiento todos los aspectos y características de las cosas, personas o situaciones.

Exprimía y hacía un análisis riguroso de todo lo que percibía su vista.

Su capacidad para adaptarse a situaciones, propuestas e ideas era totalmente nula.

Su personalidad rompía toda norma, todos los esquemas, al igual que lo hacen sus letras. Necesitaba su espacio, expandir sus alas y volar a su aire.

Su rebeldía interior, su espíritu libre, su falta de anexión a las normas y su marcado gusto por ser el centro de las atenciones, lo incapacitaban completamente para acoplarse al entorno que le rodeaba.

Esto le provocaba contratiempos y encontronazos constantes contra todo aquel que se interpusiera en su desorbitado vuelo.

Desde el punto de vista del temperamento, hablamos de un hombre con carácter fuerte, genio vivo, con una irrefrenable capacidad de decisión e iniciativa, así como con destacadas dotes de autoridad y liderazgo.

Dalí ejercía una actividad incesante y desbordante. El ritmo discontinuo de su escritura y los cambios bruscos en sus grafías denotan una personalidad imprevisible y emocionalmente inestable.

Sus cambios de humor, su tendencia a los golpes explosivos de mal genio y su afán exhibicionista, con tendencia a la exageración, está patente en la ejecución de sus trazos a veces desmesurados.

La autoestima de Salvador Dalí era, como casi todo en él, exorbitante. Le gustaba y necesitaba llamar la atención y hacía alarde constante de su elevado orgullo y vanidad.

Su escritura, tal y como eran él mismo y su arte, se asemejan al ostentoso despliegue de la cola del pavo real.

Era un seductor nato, que conquistaba con su talento creativo y con su talante siempre cambiante y a menudo sorprendente.

Se podía esperar de él cualquier cosa, hasta la más inesperada ocurrencia.

Dalí fue y sigue siendo un Artista con mayúsculas y en toda la expresión de la palabra Arte. Arte expresamente manifiesto en sus obras, pero es que su personalidad misma también fue puro Arte, y aún hoy lo sigue siendo.

 

Fuentes documentales:

Dalí, Salvador, Poesía. Salvador Dalí escribe a Federico García Lorca. Presentación, notas y cronología, Ministerio de Cultura, Madrid, 1978

Dalí, Salvador, Vida secreta de Salvador Dalí, Dasa ediciones, 1981.

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Salvador Dalí». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dali.htm [fecha de acceso: 8 de abril de 2023].

Musée National Picasso, París.

Fundación Gala-Salvador Dalí

 

Enlace al documental «Grafoturismo por Madrid»: Lorca y Dalí en la Residencia de estudiantes.

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