Todos conocemos (afortunadamente) a alguien así.
A esa persona que, cuando aparece en la escena de tu vida, parece iluminarlo todo de repente.
A ese alguien que trasluce y contagia entusiasmo, confianza, serenidad o ilusión.
Es esa persona con la que, después de hablar con él o ella, te sientes con la pila hipercargada y el cuerpo en efervescencia.
Esa persona luminosa, que escucha, que se comparte y con la que puedes compartir en confianza, sin tener que dejar de ser tú mismo.
A este tipo de personas se les conoce popularmente como «personas vitamina».
Son personas que merece la pena tener presentes en la vida y lo más cerca posible, porque nos alimentan el alma.
Pero ¿puede la escritura revelar rasgos compatibles con ese tipo de personalidad?
Desde la perspectiva de la grafología, la respuesta es que sí, pero… con importantes matices.
En primer lugar, la escritura no permite identificar una «escritura vitamina» estándar porque cada personalidad es única.
Además, no a todos nos alimentan ni nos cargan la pila las mismas vitaminas.
Alguien que puede ser vitaminante para ti, a mí me puede resultar intenso o cargante.
O alguien que a mí me alimente la mente y el espíritu, puede resultar un sosaina o aburrido para otra persona.
Las personas vitamina dependen mucho del tipo de interacción y de la forma de ser de quienes interactúan.
Influyen también factores de compatibilidad de caracteres, gustos, aficiones, intereses que iluminan a los dos, y muchos factores más.
Sin embargo, sí que existen determinados indicadores gráficos que suelen aparecer con frecuencia en personas emocionalmente equilibradas, optimistas, empáticas y con una capacidad singular para generar bienestar en quienes las rodean.
¿Qué es una persona vitamina?
Este concepto ha sido popularizado por la psiquiatra Marian Rojas Estapé para describir a aquellas personas que favorecen nuestro bienestar emocional [Ref: Rojas, M. (2021) Encuentra tu persona vitamina. Espasa].
Son, sencillamente, esas personas que tienen chispa, encanto personal y cierto matiz de seducción que nos hace sentir bien.
Suelen ser personas que inspiran confianza, contagian ilusión, ofrecen apoyo sin juzgar y ayudan a desarrollar el potencial de quienes les rodean.
Desde la psicología se las podría describir con rasgos como:
- Inteligencia emocional.
- Capacidad de seducción.
- Empatía.
- Optimismo realista.
- Estabilidad afectiva.
- Habilidades sociales.
- Capacidad de liderazgo.
- Generosidad.
- Flexibilidad.
¿Cómo se reflejaría un cóctel de todos estos ingredientes en la escritura de una persona?
O, formulando la cuestión de otra manera:
¿Cómo identificamos a una persona vitamina por su escritura?
Toma nota porque, si ves una escritura así, probablemente estés ante una persona vitamina de las que merece la pena tener cerquita.
La armonía gráfica es el espejo de la naturalidad
La escritura de este tipo de personas es sencilla y natural.
Es la escritura de alguien que se muestra tal cual es, sin artificio, sin complejos, sin máscaras.
Que no se oculta ni se esconde tras adornos innecesarios o formas enrevesadas en las letras.
No encontrarás nada raro o rebuscado en la escritura de las personas vitaminantes.
Por el contrario, destaca por su sencillez en las formas, y por un movimiento constante y fluente, flexible, sin rigidez.
La escritura inclinada y la afectividad
Una inclinación moderadamente orientada hacia la derecha suele interpretarse, en grafología, como una mayor apertura y entrega hacia los demás.
Esto no implica, necesariamente, que las personas que tienen la escritura inclinada sean extrovertidas, pero sí
- Saben conectar emocionalmente con otros.
- Tienden a expresar afecto y a manifestar abiertamente sus emociones.
- Muestran interés por otras personas.
- Tienen cierta habilidad para establecer vínculos afectivos.
Si la inclinación a la derecha se suma a una cohesión constante, con ligados o agrupados entre letras, refuerza su significado de sociabilidad, entrega y generosidad.
Letras tan vibrantes como los sentimientos
Además de esa ligera inclinación a la derecha o, aunque sea vertical, es muy importante que la escritura sea vibrante.
¿Esto dónde se ve?
Pues en un ligero movimiento, vivo y espontáneo, de las astas de las letras que nos habla de emotividad, de que hay una persona sintiendo y experimentando en su ser todo lo que acontece en su entorno.
Lo contrario a la escritura vibrante es la rígida.
En la escritura rígida, las astas de las letras no vibran, sino que se muestran como palotes secos, inertes, inflexibles, propios de personas frías y sin sentimientos.
La vibración de las letras es uno de los gestos de nuestra escritura que más nos humaniza, y nos diferencia de la escritura robótica y automática de los ordenadores y las máquinas.
Por eso, es preciso que las personas vitamina tengan la escritura vibrante.
Una escritura clara y transparente como el agua
Las personas que escriben con claridad son honestas, transparentes y previsibles, si no tienen otros rasgos negativos en su escritura que vengan a enturbiar esto, claro está.
La escritura legible se relaciona con la sinceridad, con los deseos de hacerse entender.
A veces, la legibilidad de un escrito puede verse condicionada por la velocidad, que la deforma un poquito. Esto no es malo, siempre y cuando se entienda lo que el autor quiere poner.
Escribir legible es una forma de respeto hacia quien nos lee.
Habla también de una mente de ideas claras, que se hace entender y dispuesta, también, a entender y comprender a los demás.
El espacio gráfico y la distancia personal
La distribución espacial hace referencia, entre otras cosas, al respeto por las normas sociales, a la ética personal y también a la distancia que marcamos (o no) con otras personas.
Una persona que respeta y ordena los márgenes en la hoja, que mantiene una separación adecuada y constante entre palabras y entre renglones, y aprovecha bien el espacio de la página, delata su buen orden mental y el respeto por las normas y el espacio de los demás.
Por el contrario, escrituras desorganizadas, invasivas entre líneas o con espacios desestructurados, pueden revelar a personas irrespetuosas, inestables o caóticas en sus proyectos y en sus relaciones personales.
Las personas vitamina suelen mostrar espaciados regulares y aireados entre palabras y renglones.
Mostrarán tanta cercanía ente sus palabras escritas como hacia las personas que les rodean.
Sin invadir su espacio y resolviendo las distancias personales e íntimas con respeto y generosidad.
Sano equilibro entre formas curvas y angulosas
La gestualidad de la escritura curva se asocia con la dulzura, la amabilidad, una mayor empatía y cierta sensibilidad para conectar con el entorno y los demás.
Sin embargo, cuando las curvas predominan en exceso, pueden indicar complacencia o dependencia emocional.
Por eso, en las personas emocionalmente saludables, suele existir un equilibrio sano entre curvas y ángulos. Es lo que, en grafología, denominamos escritura “mixta”.
La escritura mixta no tiene la blandura emocional y de carácter de la curva, pero tampoco llega a la rigidez y a la fuerza de temperamento del ángulo.
Ese equilibrio de la escritura mixta combina la amabilidad y la capacidad de adaptación, con cierta dignidad de carácter y la fortaleza personal para defender las propias ideas.
La importancia del tamaño para definir nuestro autoconcepto
El tamaño de nuestra letra, estampada en el espacio en blanco de la hoja, no habla de otra cosa que de cómo nos manifestamos en nuestro entorno y ante los demás.
¿Nos mostramos con natural objetividad?
¿Tenemos afán de protagonismo y nos gusta destacar?
¿O, por el contrario, nos gusta caminar de puntillas y pasar desapercibidos?
Las personas con una escritura de tamaño normal y que respeta cierta proporción entre los pies y crestas de las letras, generalmente, refleja un autoconcepto sano y una autoestima estable.
Son personas que se muestran tal cual son, que no se creen ni más ni menos que los demás.
No sienten la necesidad de ser el centro de la atención, pero tampoco tienen tendencia a pasar ante nosotros discretamente.
Las escrituras de tamaño normal, generalmente entre 2,5 y 3 mm en el cuerpo central, revelan, entre otros rasgos, una autoestima sana y objetividad a la hora de compararnos con los demás.
Si el cuerpo central de las letras es un poquito rebajado (más ancho que alto) suma puntos a la capacidad de empatía, ya que nos ayuda a colocarnos en el lugar de los demás, con humildad y compasión.
Firma coherente con el texto
La relación entre el texto y la firma, en grafología, es muy importante y siempre me gusta destacarlo en mis publicaciones.
No es posible analizar un texto sin firma, ni una firma sin texto, sino establecer siempre una estrecha relación entre ambos.
¿Por qué? La respuesta es sencilla:
El texto del escrito muestra una imagen más social, un poquito más impostada.
En cambio, la firma es más espontánea y refleja nuestro yo real y auténtico, cómo somos realmente, sin importar la galería social ante la que nos mostremos.
En las personas vitamina, normalmente, vamos a encontrar una relación proporcionada entre texto y firma, en todos los géneros gráficos.
No hallaremos diferencias de tamaño, ni de forma, ni de inclinación… sino una coherencia patente que nos hablará de alguien que se muestra de igual forma en todos los contextos.
Revelará a una persona previsible, que no esconde nada de sí misma y que, en cualquier contexto en que la encontremos, será ella misma con coherencia e integridad.
Si tienes cerca a tu persona vitamina, observa cómo escribe
Ya he comentado antes que no existe una escritura universal que identifique un estándar de persona vitamina.
Se puede ser vitaminante de muchas formas.
Y, además, a cada uno de nosotros no nos atraen ni nos alimentan el alma los mismos tipos de personalidad.
Pero sí es cierto que el encanto personal, la cercanía, la confianza que inspiran algunas personas sí son de por sí vitaminantes, con un carácter más o menos general y para todos.
Y esas generalidades son las que he tratado de exponer aquí.
Aunque, siempre dejando claro que, tanto la psicología de la personalidad como la grafología que viene a retratarla, tienen muchísimos matices y factores externos que las influyen.
No se puede estandarizar a las personas, por mucho que nos empeñemos.
Y a su escritura, por supuesto, tampoco.
Ahora, por curiosidad, si tienes cerca a tu persona vitamina, observa cómo es su escritura.
¿Es una persona vitaminante, en general, con los rasgos que he expuesto aquí?
¿O presenta características singulares que, tal vez, son vitaminas para ti?
Quizás, yendo un poquito más lejos, tal vez tú seas también una persona vitamina para muchas otras y lo sabes.
O, tal vez, acabas de descubrirlo leyendo este artículo. ¡Qué ilusión!
Para saber más sobre Grafología
La Grafología es una disciplina muy compleja que se aplica en muchísimos ámbitos en los que se requiere conocer en profundidad a las personas.
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Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo
Centro de Grafología Sandra Cerro es colaborador de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, para la impartición del
Curso Experto universitario en Grafología empresarial, aplicada a selección y gestión de los Recursos Humanos.
Desde 2016, estamos formando a grafólogos especialistas que desean trabajar en empresas, realizando procesos de reclutamiento y selección, así como otros estudios grafológicos de empresa.
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