El pasado 8 de mayo, el flamante nuevo Papa se asomó al balcón engalanado y saludó a la multitud que lo aclamaba, en la plaza de San Pedro.
Fue entonces cuando conocimos a Robert Prevost, obispo estadounidense de la orden de los Agustinos y, a partir de ese momento, nuevo pontífice León XIV.
Su semblante es afable.
Su emoción contenida.
Su actitud de satisfacción combinada con la plena conciencia de la responsabilidad que se está formalmente asumiendo.
Y todos nos preguntamos:
¿Cómo será, en realidad, el hombre que se esconde tras el nuevo pontífice?
A través de grafología, nos asomamos al retrato veraz y certero que del nuevo Papa nos regala su escritura.

Un papa sociable y viajero
Lo que más destaca de la forma de ser del nuevo Papa es su marcado perfil social.
Su escritura ligéramente dextrógira, con letras ligadas, grafías expandidas y abiertas, nos habla de una persona orientada a las personas.
A diferencia del anterior Papa, Francisco, que tenía un carácter más introspectivo, analítico, más enfocado al estudio y menos carisma social, el nuevo pontífice es claramente sociable, con una extroversión moderada, pero enfocado a la entrega a los demás.
Su talante parece similar al de Juan Pablo II, el Papa viajero.
Posiblemente el nuevo Papa será viajero también y no creo llegar a equivocarme en esto.
Un hombre sensible y cabal
Desde el punto de vista emocional, hablamos de una personalidad sensible, pero con los sentimientos y emociones muy bien trabajados.
Los controla, no se deja arrastrar por ellos.
Se trata de un hombre cabal, realista, racional y muy reflexivo.
Un hombre capaz de mantenerse en su sitio, que sabe estar, razonar y actuar de la forma adecuada, en cualquier situación.
“Debo hacer pruebas de mi nueva firma”
La nueva firma papal como Leone XIV P.P es tan sencilla como ya lo era su firma anterior.
Hace unos días, a una niña que se le acercó para que le firmara en su Biblia, el Santo Padre aludió ante los presentes: “Debo hacer pruebas de mi nueva firma. La vieja ya no me sirve”.
Todos rieron.

Su firma, efectivamente cambia en cuanto a contenido, pero no cambia en lo sustancial, en eso que analizamos los grafólogos, en el gesto gráfico, en la insignia escrita personal e inimitable.
La escritura de la firma es, en forma y ritmo, idéntica a la de sus textos.
Es una escritura despojada de toda ostentación, perfectamente legible, con grafemas escuetos con formas simplificadas y ritmo armónico.
Nos habla de sencillez, de honestidad, de una personalidad que va de frente, sin máscaras.
Un matemático ingenioso
Desde el punto de vista del intelecto, goza de una creatividad minimalista y un sutil sentido del humor.
Puede tener incluso un ingenio fino y un sutil humor para soltar chascarrillos.
Su curioso gracejo puede resultar inesperado cuando aflora en medio de su talante tranquilo como un mar en calma.
Es terrenal, racional y pragmático.
Como buen matemático, presenta una excelente capacidad para el razonamiento lógico y para la estrategia.
Por otra parte, no es una persona que se quede en lo esencial de situaciones, sino que va más allá, investiga, profundiza, incide en el detalle, busca los porqués de todo y no navega meramente en la superficie de las cosas.
Un líder conciliador que tiende puentes
Es un hombre con muy buenas dotes para la comunicación, la concordia, la negociación, capaz de tender la mano y con vocación de servicio al prójimo.
Por otra parte, es un hombre con una serenidad admirable.
Huye del conflicto y, si se lo encuentra de frente, lo mira a los ojos y lo pondera.
Es un hombre muy observador, con capacidad para la escucha activa y para el ejercicio de la empatía y la compasión.
Su perfil de liderazgo es claramente conciliador. Se trata de un hombre que rechaza de pleno la confrontación y a la polémica.
Presenta, además, un alto sentido del compromiso y de la responsabilidad.
Se puede esperar que sea perseverante en sus proyectos y que lleve a término, sin perderse en divagaciones y con buen juicio, todo aquello con lo que se compromete.
Destacan también en su escritura su ecuanimidad, su sentido de la justicia y de la ética. Goza de una mentalidad abierta y de capacidad para respetar tanto el espacio vital como las creencias, opiniones e ideas de otros, aun cuando estas puedan ser contrarias a las suyas.
El mundo espera de él que sea un Papa que tienda puentes y, desde luego, tiene plena capacidad para hacerlo.
León XIV es, en definitiva, un hombre cercano y justo, cordial y conciliador, con la cabeza muy bien amueblada y un gran corazón muy bien domado.
Espero sinceramente que sus hechos, a lo largo del que se espera que sea un largo pontificado, confirmen este humilde retrato grafológico.
Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo.
Sandracerro.com
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