A punto de conmemorarse el décimo aniversario de la proclamación de don Felipe y doña Letizia como reyes de España, ¿podemos tener mejor motivo para intentar acercarnos a ellos y conocerlos un poquito mejor a través del espejo de sus letras?
En este breve estudio grafológico quiero destacar los rasgos más llamativos de la personalidad de los monarcas, que no solo son interesantes en su individualidad, sino también desde la perspectiva de la compaginación de caracteres como pareja y como el tándem profesional que, sin duda, han logrado formar, a lo largo de estos años de reinado.
Felipe VI, el rey sensato.
Nuestro rey, Felipe VI, destaca, ante todo, por su enorme sensibilidad y sencillez.
Es una persona que vibra, que siente a flor de piel, que se ve afectado por todo lo que sucede a su alrededor.
A esto favorecen también otros rasgos importantes de su psicología, como son la capacidad de observación y la empatía, la facilidad para prestar atención focalizada, ejercer la escucha activa y mantener una actitud receptiva hacia el otro, desde la comprensión, la prudente afectividad y la compasión.
En las relaciones personales, pese a que su estatus profesional puede requerir un alto índice de sociabilidad, es bastante introvertido, reservado y extraordinariamente prudente.
Sabe acercarse a los demás con cordialidad, pero manteniendo la cautela, guardando la distancia tanto física como emocional.
Otro rasgo que alimenta en mucho su forma de ser y de mostrarse al mundo es la sensatez.
Se aprecia en su escritura a un hombre seguro de sí mismo, capaz de actuar con firmeza y ecuanimidad, sopesando las situaciones desde la reflexión y la justicia, pero sin alzar su palpable carisma sobre los límites del orgullo y sin perder, en ningún caso, el control en sus impulsos o sus emociones.
Desde el punto de examen del intelecto, presenta una mente ágil, flexible, permeable y abierta, con mucha habilidad para el razonamiento lógico, para la estrategia y podría aventurar también que es bueno en las matemáticas y la resolución de problemas.
Presenta un intelecto polifacético con altas dosis de idealismo muy bien canalizado.
Es un hombre creativo, astuto e ingenioso, y presenta también un sutil sentido del humor muy bien camuflado bajo espesas capas de disciplina y autoexigencia, que le dotan de un aspecto más formalista, moderado y estoico del que realmente subyace en su yo más íntimo.
Se destaca, sobre todo en su firma, la marcada focalización hacia metas, el horizonte prefijado desde su cuna hacia el que se dirige con convicción y soberana confianza en sí.
Leticia Ortiz: sensible y curiosa.
Vamos ahora a descubrir a su compañera de vida, a Letizia, a nuestra reina.
Todo lo que el rey tiene de controlado y prudente, lo tiene ella de pasional y expresiva.
La sensibilidad de Letizia camina más por los terrenos de la pasión que por los senderos del mero sentimentalismo. Ella sí se deja llevar por una espontaneidad que, en ocasiones, intenta moderar a duras penas.
En un estudio grafológico breve como es este, cuesta mucho destacar tan sólo tres o cuatro características de una personalidad tan poliédrica e interesante como la de nuestra reina.
Lo más llamativo de ella es su carácter abierto, extremadamente social, enmarcado en una cercanía y una entrega a los demás que no resultan para nada impostadas. Es una persona que se explaya, se expresa y se muestra tal cual es, sin filtros.
Su habilidad para comunicar, tanto oralmente como por escrito, es una evidencia que se refleja también en su escritura plena de trazos abiertos, ligados y progresivos, que fluye con agilidad y soltura, con total naturalidad.
Su capacidad intelectual es brillante.
Es una mujer tremendamente observadora y curiosa, cualidades que la dotan de un claro perfil investigador.
Su notable imaginación unida a un destacado sentido práctico, hacen de ella una persona creativa, pero que no llega a despegar los pies de la tierra, con una visión del entorno objetiva y un destacable sentido del deber y de la justicia.
Letizia es una mujer carismática, segura de sí misma y con una marcada tendencia hacia la autoafirmación, pero sin rayar la vanidad. Es astuta y tenaz, difícil de doblegar cuando algo se le mete en la cabeza y pretende salirse con la suya.
Es exigente con su entorno, pero desde la exigencia endógena, porque a la primera a quien requiere altos niveles de excelencia es a sí misma. Su extraordinario sentido de la responsabilidad y su férreo compromiso con los proyectos en los que se embarca son una de sus señas de identidad.
El tándem perfecto para reinar.
Es curioso observar cómo las escrituras de ambos monarcas se parecen en muchos aspectos; en algunos se complementan y en otros se compaginan a la perfección formando un tándem perfecto.
Ambos son sensibles, aunque Letizia es mucho más espontánea y apasionada que Felipe. Los dos se mueven por el corazón a la hora de tomar decisiones o enfrentar situaciones, pero el rey pone más dosis de razón frente al sentimiento, mientras que es la reina quien libera el corazón al completo.
Desde el punto de vista intelectual, ambos son muy inteligentes y observadores, ágiles en la resolución de problemas, si bien Felipe es más cauto, reflexiona más sobre los asuntos a enfrentar, mientras que Leticia es un tanto más impulsiva, se olvida más del control y deja rienda más suelta a la improvisación.
Es curioso observar en ellos modelos de inteligencia dispares: en él predomina la inteligencia musical, y en ella la lingüística.
En el plano social, ambos son cordiales, cercanos, cariñosos y afables, si bien Felipe es más reticente a la entrega, es más inhibido, selectivo para con los afectos y cauto a la hora de abandonar una pose de formalidad.
Por el contrario, la reina es más espontánea, se controla menos, se deja llevar más por la emoción momento y expresa más abiertamente lo que siente y lo que piensa.
Soy consciente de que me quedo corta. Los grafólogos nos apasionamos enseguida cuando encontramos escrituras y perfiles humanos tan enriquecidos como estos en variedad y matices, tanto que nos apetece seguir buceando en ellos mucho más, y rescatar las perlas escondidas de su personalidad.
Pero la confianza en que aún les espera un largo y dichoso reinado me permite finalizar este artículo con un “Continuará”.
– En Madrid, 16 de junio de 2024-
[Nota importante de la autora: Para realizar este estudio grafológico no me he basado sólo en las firmas de los monarcas, sino en escritos más extensos que ambos han escrito a lo largo de estos años. La mayor parte de ellos son dedicatorias en libros de visitas, escritas en actos institucionales.En este mismo blog, los lectores interesados pueden encontrar los estudios grafológicos individuales de Felipe VI y de Letizia que tanto mis alumnos como yo hemos realizado sobre ellos]
Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo
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