¡Pregunta del millón!
Han sido infinitas las veces que he tenido que responder a esta pregunta.
Y es que la Grafología sigue siendo una disciplina muy desconocida para muchos.
Existe, por desgracia, un enorme desconcierto sobre la forma de trabajar de los grafólogos.
Este desconcierto se debe, en gran parte, a una nefasta difusión de la Grafología en medios de comunicación y redes sociales, por parte de meros aficionados.
También se debe al oscurantismo que existe en cuanto a sus ámbitos de aplicación, ya que esta prueba de evaluación psicológica aparenta realizarse siempre en la sombra.
Pero no siempre es así.
Sólo hay que investigar un poquito.
El maestro Google y las inteligencias artificiales arrojan resultados controvertidos y muy poco documentados, cuando se consulta en español sobre la validez científica de la Grafología.
Si consultamos en los idiomas inglés o francés, la cosa cambia.
La mayor parte de los trabajos científicos clásicos sobre Grafología, en sus correlaciones con la Psicología, la Psiquiatría o la Medicina, están publicados en Francia, Inglaterra y algunos también en Alemania.
Y, por último, también es verdad que, en la actualidad, la Grafología se investiga poco.
Esto no se debe a una falta motivación o de interés por dicha investigación, sino a motivos burocráticos, éticos y legales que sería muy largo exponer aquí.
El caso es que seguimos bregando con la cuestión de si la grafología es ciencia o pseudociencia.
Y esto es algo que nos sigue machacando la moral a los grafólogos que nos dedicamos a esto de verdad.
Así que me he decidido a arrojar un poco de luz, si es que es posible, sobre este tema.
¿Cómo define “ciencia” la Real Academia Española?
Nuestra RAE, define como ciencia
“al conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento,
sistemáticamente estructurados
y de los que se deducen principios y leyes generales
con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente”.
Entonces…
¿La grafología cumple con los requisitos para considerarse ciencia?
La respuesta es sí.
- La grafología es una ciencia de la observación que aplica el método hipotético-deductivo.
- Tiene una estructura sistemática, que se ha ido ampliando y perfeccionando desde su nacimiento, en el siglo XIX.
- Da lugar a principios y leyes que se pueden generalizar a todas las personas.
- Tiene capacidad para predecir determinados rasgos de personalidad y tendencias de comportamiento.
- Efectivamente, se puede comprobar de forma experimental.
Por lo tanto, la grafología sí puede considerarse ciencia.
La grafología es una técnica con base científica
Es una técnica con base científica, que se encuadra dentro de los tests proyectivos gráficos, en el ámbito de la evaluación psicológica.
Entonces, si cumple con todo esto,
¿de dónde salen los detractores de esta disciplina?
Sorprendentemente, lo más lamentable es que la mayor parte de los detractores de la grafología son psicólogos.
Psicólogos que deben pensar que las personas son como las matemáticas y que la psicología es una ciencia exacta.
Cuando lo cierto es que no lo es.
Ni la Grafología ni la Psicología son ciencias exactas
La verdad es que ninguna ciencia que estudie a los seres humanos, en cualquiera de sus vertientes, puede ser una ciencia exacta.
La Psicología no es una ciencia exacta.
La Medicina no es una ciencia exacta.
Y la Grafología tampoco lo es.
La personalidad no se puede medir con exactitud por mucha evidencia científica que queramos aplicar.
La Psicología (ciencia posterior a la Grafología, por cierto) tiene sesgos por todas partes en sus pruebas de evaluación y diagnóstico.
Pretender medirlo todo lo único que hace es acotar, delimitar, poner etiquetas, clasificar signos de personalidad en A o B, en blanco o negro.
Una persona es un polígono irregular, con un montón de lados y de ángulos que son todos diferentes.
Tenemos en nosotros muchos matices, muchos brillos, una escala de grises infinita que nos aleja de todo método estricto de medición.
Además, somos seres cambiantes, nuestra energía es dinámica, no es siempre igual, no sigue un patrón regular.
Estamos influidos por muchísimas variables cognitivas, emocionales, conductuales, fisiológicas y contextuales, que no se pueden medir con exactitud.
Por una Psicología más humanista
Por eso, la Psicología moderna está adoptando enfoques cada vez más humanistas.
Está abandonando un Positivismo que se está quedando obsoleto, pero al que algunos aún se aferran como si se les fuera la vida en ello.
Aún así, y a pesar de esa ligera evolución hacia una visión más humanista de la Psicología, la grafología se sigue considerando como una disciplina sin suficiente validación científica.
Pero no podemos olvidar que, al igual que la Psicología, la Grafología es una disciplina joven, que está aún afianzando sus raíces y en pleno florecimiento.
¡Todavía nos puede sorprender, y mucho!
El porqué de la insuficiente validación científica
El problema que ha encontrado la grafología, a lo largo de toda su existencia, desde sus primeros pinitos en el siglo XIX, es su falta de validación como disciplina científica.
Las causas creo que son las que expongo aquí.
- Siempre ha sido una disciplina menor, al tener su objeto de estudio muy delimitado en la escritura manuscrita.
- Se fue diseminando en múltiples escuelas y variantes que desvirtuaron, en gran parte, su esencia original.
- No existen demasiadas publicaciones académicas sobre Grafología, en gran parte debido a que no tenemos un entorno o circunscripción específica en la que poder publicar sobre esto.
- Tradicionalmente, no se ha investigado bien: algunos autores erraron en la metodología experimental arrojando conclusiones mediocres.
- Actualmente, la burocracia y las leyes sobre protección de datos son un enorme impedimento a la hora de investigar, ya que es complicadísimo acceder a muestras de escritura suficientes, en campos muy interesantes de investigación.
- No es una disciplina oficialmente regulada (al menos en España) con todos los inconvenientes que ello acarrea.
- Uno de estos inconvenientes es que proliferan, cada vez más, grafólogos sin formación suficiente y, sobre todo, sin experiencia profesional, que difunden la grafología sin criterio y sin rigor científico.
- Otro de esos inconvenientes es que algunos pseudografólogos la banalizan mucho, exponiéndola en circos mediáticos, en ferias, en eventos, como si se tratara de un mero divertimento.
Visto lo visto, el problema de fondo es que, como decía el gran maestro grafólogo Mauricio Xandró:
“Yerra el grafólogo donde acierta la Grafología”
Realmente la Grafología en sí no es el problema de fondo.
Los problemas son las malas praxis, los malos grafólogos y la nefasta información.
El lugar privilegiado de la grafología en selección de personal
A pesar de esta escasa validación científica y de los motivos antes expuestos que la alejan de las ciencias exactas, la grafología sí que ha encontrado su lugar privilegiado, en áreas como la selección de personal.
En este ámbito de los Recursos Humanos, que es precisamente del que yo más puedo hablar con absolutas certezas, la grafología es una disciplina complementaria a otras pruebas de selección y gestión del talento humano.
Y precisamente ese carácter de complemento es el que refuerza su validez y su eficacia, ya que es una prueba sometida a constante cotejo con otras, como las entrevistas o los cuestionarios, con el fin de comprobar si todas ellas coinciden en delimitar el perfil de los candidatos evaluados.
Lo sorprendente es que, no sólo arroja coincidencias con otras pruebas sí validadas científicamente, sino que además solventa sus posibles lagunas, incoherencias y sesgos.
Grafología contra los sesgos de las pruebas psicológicas tradicionales
Sesgos como el de deseabilidad social, el del autoconocimiento, el sesgo de aprendizaje o el efecto halo, entre otros, dejan muchas fisuras y dudas en los cuestionarios y entrevistas.
La flexibilidad que cojea en estas pruebas de evaluación la solventa con creces la prueba grafológica.
En la escritura no podemos mentir, aunque queramos.
Nos proyectamos sobre el papel tal como somos, desnudos, de una forma completamente inconsciente.
Es imposible engañar a un buen grafólogo.
Ahí radica el valor de prueba vinculante que muchas empresas le otorgan.
Hasta el punto de que algunas de ellas preparan las entrevistas en base a los resultados del informe grafológico.
Y hasta el punto, también, de el filtro de candidaturas no se cierra hasta que el grafólogo emite su dictamen sobre los candidatos finalistas.
La evidencia también reside en la práctica
Yo no necesito publicar las investigaciones que he venido realizando durante años, en esta área, para poder colgar una etiqueta de “evidencia científica” a la Grafología.
La evidencia reside en la práctica dilatada y rigurosa.
Y en que empresas grandes y pequeñas, así como consultoras de recursos humanos de reconocido prestigio, siguen confiando en la grafología para sus procesos de selección de candidatos.
La queramos llamar “científica” o no, el caso es que evidencia hay.
Alfred Binet y otros psicólogos que demostraron la evidencia científica de la grafología
Alfred Binet y la Grafología
Uno de los grandes psicólogos de la Historia e investigador, sobre todo, en el área de la Psicología de la inteligencia, Alfred Binet, fue también grafólogo.
Su experimentación con la grafología fue incansable.
Estaba enganchado a esta disciplina y le apasionaba.
Los resultados de sus investigaciones se encuentran en “La graphologie et ses revelations sur le sexe, l’age et l’intelligence”, L´Anne Psychologique, 1904: 10, 179-210 y también en su obra “Grafología y Ciencia”, traducida a varios idiomas.
Validación grafológica de Eysenck
Otro de los grandes de la Psicología, Hans J. Eysenck, autor del famoso modelo PEN, también investigó muchísimo con grafología.
Algunos de sus trabajos confirman correlaciones entre la escritura y rasgos de personalidad como el neuroticismo y el psicoticismo:
Eysenck, H. J. and Gudjonsson, G, “An Empirical Study of the Validity of Handwriting Analysis”. Personality and Individual Differences, 1986, 7, 263 – 264.
Eysenck, H. J., “Neuroticism” and handwriting”. Journal of Abnormal and Social Psychology, 1948, 43, 94-96.
Estos, entre otros estudios, se pueden encontrar y leer en la web dedicada al autor: Hans Eisenck.
Evidencia científica de la Grafología en la Medicina
Por otra parte, en el ámbito de la investigación médica, también se han realizado importantes aportes que reafirman la Grafología como ciencia.
En mi artículo “Evidencias de que la grafología es una ciencia”, recojo reseña de investigaciones que correlacionan la escritura con algunas enfermedades y que han sido realizadas por eminentes doctores:
H.J. Haase, profesor doctor en la Clínica Neurológica de la Universidad de Bonn y director de la clínica de Landeck Pfalzklinik.
Charles Samson Féré, médico del Hospital de Bicetre y uno de los mejores especialistas en enfermedades del sistema nervioso.
Alexandre Laccasagne, profesor de la Facultad de Medicina de Lyon y fundador de la Escuela francesa de Criminología.
Robert Volmat, profesor doctor de la Clínica Neurológica y Psiquiátrica en el Hospital Universitario de Besançon.
Georges Serratrice, miembro de la Academia de Medicina y ex presidente de la Sociedad Francesa de Neurología
No son todos. Hay muchísimos más.
Como decía Louis Pasteur “Si no conozco una cosa, la investigaré”.
Así que ¡a por ello!
Respondiendo a los detractores de la grafología
No quisiera rematar este artículo sin intentar también dar voz a aquellos que critican la grafología y que lo hacen, sin duda, desde el más absoluto desconocimiento y desinformación.
Para empezar, no es respetuoso ni educado criticar aquello que se desconoce.
Es más, ese tipo de críticas dicen más de quien las formula que del objeto de crítica.
Pero bueno… ¡Al turrón!
A los que basan sus críticas en un supuesto efecto Barnum
El efecto Barnum, también llamado “efecto Forer” o efecto de validación personal viene a decir que las personas aceptan informaciones o valoraciones sobre su personalidad que podrían aplicarse a todo el mundo.
Desconozco de qué descabellado experimento han sacado esta conclusión, pero es del todo errónea.
Primero hay que saber cómo trabajamos los grafólogos cuando analizamos un manuscrito:
Cada escritura se analiza de forma individual y de ella se extraen rasgos particularísimos y genuinos de su autor.
Además, cada escritura es diferente a cualquier otra porque todos nosotros somos diferentes a los demás.
Sería imposible entonces extraer conclusiones generalistas, válidas para cualquiera.
Es más, el nivel de precisión de un estudio grafológico bien trabajado, y realizado por un buen profesional, supera en información y matices de personalidad a muchos cuestionarios psicológicos.
En las empresas con las que trabajo, hemos realizado, infinitas veces, cotejo entre los resultados del estudio grafológico y otros tests de evaluación como el NEO-PI o el PAPI, entre otros.
Y he de decir que las coincidencias han sido sorprendentes, en rasgos significativos y muy relevantes para el puesto que se estaba examinando.
Además, en los casos en los que han surgido contradicciones, era el cuestionario de personalidad el que resultaba ambiguo, no la pericia ni el ojo clínico del grafólogo.
Quizás, si tuviéramos más en cuenta que cualquier profesional (sea o no grafólogo) puede sacar conclusiones erróneas, en base a pruebas realizadas por personas no cualificadas, con muestras pequeñas o en condiciones poco idóneas de experimentación, otro gallo nos cantaría.
Puede fallar un grafólogo.
Puede fallar la muestra o la metodología.
Pero al igual que puede fallar un médico al emitir un diagnóstico, o un abogado que no ha recabado pruebas suficientes.
Si estamos hablando de que el efecto Barnum dichoso va de generalizar ¿por qué entonces generalizamos nosotros?
A los que basan sus evidencias en algo tan “científico” como un programa de televisión.
He visto por ahí (Me da hasta risa contarlo…) un programa de televisión, de cuyo nombre no quiero acordarme, en el que someten a un grafólogo a un ridículo profesional espantoso.
Le piden adivinar (¡Ojo, “adivinar”!), en base a la grafología, qué profesión tienen algunos espectadores a los que sacan a la palestra, supuestamente al azar.
¡¿Y a eso lo llaman experimento científico?!
Lo mejor de todo son los palmeros que fundamentan que la grafología es una estafa basándose en esta tontuna de programa.
A ver, para empezar, los grafólogos no somos adivinos.
En segundo lugar, un grafólogo debe examinar la escritura al detalle, con precisión y con tiempo. No ahí, de un simple vistazo rápido, a cuatro líneas escritas en un papelucho.
En tercer lugar, no todas las personas tienen una escritura acorde al puesto de trabajo o a la profesión que ejercen.
Nuestra escritura no predetermina nuestra profesión.
Si se realiza el experimento basándose en esa premisa, ya empezamos mal.
La escritura sí predice ciertos tipos de aptitudes, talentos, formas de ser que pueden predisponer para el ejercicio de una determinada profesión.
Pero hay personas que, aun teniendo talento para un determinado trabajo o incluso vocación, trabajan en otra cosa por circunstancias diversas y totalmente exógenas.
Por eso precisamente los grafólogos trabajamos en selección de personal y en orientación vocacional.
En fin, a quien se crea que un experimento, en un circo televisivo, es evidencia suficiente para desprestigiar la grafología como ciencia, pocas neuronas, científicas o no, le quedan vivas.
Que la grafología es una ciencia incipiente no da lugar a discusión
No podemos discutir esta certeza, si somos inteligentes y sabemos de lo que estamos hablando.
Sólo hay que investigar un poquito.
Hacer ese esfuerzo, que ahora ya es privilegio de muy pocos, de recurrir a fuentes verdaderas y fidedignas, no a la Wikipedia o a los videos de Tiktok.
Para poder hablar o incluso criticar sobre grafología hay que ser grafólogo o, al menos, haber arrimado un poquito la nariz para conocer de qué va esta técnica y cómo trabajamos los profesionales.
Y, sobre todo, conocer en qué ámbitos se aplica, qué empresas e instituciones la están utilizando.
Porque conocer esto puede sorprender muchísimo, más que a nadie a esos escépticos de mentes cerradas y prejuicios atornillados.
Este artículo se dirige más a esos otros que sí tenéis curiosidad por saber qué se cuece en el mundo, que tenéis la mente abierta y que investigáis las cosas antes de juzgarlas.
Espero, con esta publicación, haberos aclarado algunas dudas.
Yo, mientras, sigo trabajando para que la Grafología tenga el lugar que se merece entre las ciencias del conocimiento humano.
Sobre todo, entre esas ciencias verdaderamente humanas que no lo basan todo en medir y etiquetar a las personas, como si fueran las tallas del Zara.
Y, como decía el genial Don Quijote de La Mancha: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos”.
Sandra Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo
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