Cuando digo que soy grafóloga o en los cursos o conferencias que imparto, siempre surge la expresión recurrente de “Ya nadie escribe a mano”.
Puede parecer que, en la actual era digital, nos estamos olvidando de escribir a mano.

Tal vez lo hagamos menos que antes, sí, pero nunca hemos dejado de hacerlo.
Aunque lo hagamos menos, aunque las pantallas y los teclados nos hayan colonizado las neuronas, nuestra escritura sigue anclada en nuestro cerebro, esperando a que le hagamos un poquito de caso.
Para animarte a hacerlo, te voy a contar aquí diez curiosidades sobre la escritura a mano:

Cuando escribimos, lo hacemos con el cerebro, no con la mano.

El gesto gráfico es una orden inconsciente, de origen neurológico, en la que intervienen muchísimas áreas cerebrales y millones de conexiones neuronales.
Yo siempre digo que escribir a mano es llevar a nuestro cerebro al gimnasio. Y es una gran verdad.

La escritura a mano supera a la digital en actividad cerebral.

Investigaciones recientes han demostrado la superioridad de la escritura manuscrita frente a la digital en cuanto a actividad cerebral.

Además, han destacado la mayor activación de áreas cerebrales relacionadas con la memoria, el aprendizaje, la lógica y la agilidad mental en la escritura manuscrita, frente a la escritura con teclado.

La escritura a mano es un legado de nuestra Historia, de nuestros ancestros.

Concretamente, surgió en Mesopotamia hace 5000 años.
Las primeras escrituras, denominadas cuneiformes, se realizaban en tablillas de arcilla.
En una de ellas, descubierta en Babilonia, reza la siguiente inscripción:

He recitado mi tablilla, he desayunado, he preparado mi nueva tablilla, la he llenado de escritura, la he terminado; después me han indicado mi recitación y, por la tarde, me han indicado mi ejercicio de escritura.

escritura cuneiforme

Nuestra escritura es una huella personal única.

No existe una escritura igual a otra, aunque puedan parecerse mucho.
Es por ello que los grafólogos la estudian para determinar rasgos de personalidad, y los peritos calígrafos la investigan para determinar quién es el autor de una firma o un documento.

Nuestra escritura se va modificando a lo largo de nuestra vida.

Hay algunos rasgos que se mantienen más o menos invariables, pero otros van cambiando dependiendo de nuestras vicisitudes personales, como las emociones, los estados de ánimo, las enfermedades, etc.

¿Sabías que, si intentas modificar tu escritura de forma consciente, no lo vas a conseguir?

Me encanta proponer a mis alumnos el ejercicio de escribir un texto que se sepan de memoria (una canción, oración…) y luego traten de reproducirlo intentando cambiar tres o cuatro rasgos de su escritura.
Es imposible hacerlo. Además, se nota un esfuerzo tremendo en el cerebro cuando lo intentamos.

El acto de escribir es totalmente inconsciente, automático y no se puede modificar conscientemente.

La escritura es uno de los grandes hitos del desarrollo en el niño.

Inicia con los primeros garabatos, una vez se ha adquirido la pinza superior (sujetar el útil entre el dedo índice y el pulgar).
Este hecho acontece alrededor del primer año de vida del niño, y coincide también, en el desarrollo del lenguaje, con la articulación de las primeras palabras.

Lo que escribimos a mano es lo importante.

Cuando escribimos un texto a mano, nuestro cerebro activa procesos de memoria especiales y archiva ese contenido como algo que es importante para nosotros.

Por eso recordamos mejor las cosas que hemos escrito a mano que las que escribimos con el teclado. Y por eso mismo, también, es recomendable fomentar los métodos de estudio en los que se utilicen apuntes manuscritos, ya que beneficia muchísimo a la memoria a largo plazo.


La escritura a mano es terapéutica.

Escribir a mano nos libera, nos quita pesos de encima cuando plasmamos nuestras preocupaciones o emociones sobre un papel.
Al escribir a mano nos estamos proyectando. Sacamos a borbotones el peso de nuestros sentimientos y, al dejarlos sobre el papel, los liberamos y podemos sentir un gran alivio interior.


Nuestra escritura es un fiel reflejo de nuestra personalidad, de nuestra forma de ser y de comportarnos.

Un escrito a mano es el mejor espejo del alma de la persona. Todos nuestros secretos, aunque sean muy profundos y pretendamos ocultarlos a los demás, se delatan en nuestras letras.
Por eso, la grafología se utiliza muchísimo en todas las ciencias del conocimiento del ser humano, como la psicología, la selección de personal, el coaching, la psiquiatría, la pedagogía y la criminología.

¿Conocías estas curiosidades sobre la escritura?
Seguro que, sabiendo esto, consigues ahora mirar con más cariño tu escritura manuscrita y te animas a fomentarla.
Yo creo que dejar de escribir a mano es una forma de traicionarnos a nosotros mismos y de maltratar a nuestras queridas neuronas.
¡Ojalá tomemos conciencia de esto y nos animemos a escribir a mano más y mejor!

Sandra Cerro – Grafóloga y perito calígrafo
Sandracerro.com

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10 curiosidades sobre la escritura a mano
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