Mi historia

¡Hola! Soy Sandra. Muchas personas me preguntan por qué me dio por dedicarme a la grafología, así que voy a dedicar este pequeño rincón a contarte mi historia:

La grafología llegó a mí allá por el año 2000, cuando me encontraba cursando un Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos, en el Centro de Estudios Financieros (CEF). Yo me había licenciado en Derecho y estaba realizando una pasantía en un prestigioso despacho de abogados penalistas. Pero eso de defender a los “malos” no era lo mío, así que me decanté por los Recursos Humanos para compensar de algún modo mi vocación frustrada por la Psicología. En una pequeña parte del temario del Máster, dedicada a las técnicas de selección de personal, se estudiaba Grafología de una forma muy muy somera. Y esto fue como una llamada para mí. ¡Quería saber más! Y fue entonces cuando saltó la chispa de esta pasión.

 

Me apunté a la escuela de grafología de Isabel Sánchez-Bernuy y me saqué la Diplomatura con ella, optando también al examen de la Sociedad Española de Grafología, entonces presidida por el gran maestro Mauricio Xandró.

La grafología general me llevó -¡cómo no!- de la mano hacia la especialidad de Grafología Empresarial y también a la de Pericia Caligráfica. Y, al final, casi con la tontería, me hice una carrera de cinco años en este apasionante mundo de letras y de grandes descubrimientos sobre los secretos de la personalidad humana. En Barcelona, cursé el Postgrado de Pericia Caligráfica Judicial y, poquito a poco, fui compaginando mi trabajo en una editorial jurídica con la impartición de cursos, conferencias, intervenciones en medios de comunicación y con la realización de informes grafológicos y pericias. ¡Y aquél parecía un sendero sólo de ida!

Por fin, el 14 de abril –Día de los enamorados – de 2012, lo dejé todo por amor. Por amor a la grafología. Dejé mi trabajo en la editorial y monté mi propia escuela –Centro de Grafología Sandra Cerro– en octubre de ese año. Te soy sincera al confesar que ese día volví a nacer. Conseguí convertir una afición en un trabajo y, desde entonces, mi trabajo es mi afición y mi pasión.

Hay una frase de Confucio que me encanta:

Escoge un trabajo que ames y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida.

Y es una gran verdad que, cuando uno encuentra su centro, aquello para lo que realmente vale y con lo que se siente feliz haciéndolo, el universo conspira para que todo salga bien. Y entonces suceden cosas maravillosas.

Una de esas cosas maravillosas es que ahora soy yo la profesora que imparte la especialidad de esa pequeña parte del Máster que en su día estudié en el CEF, dedicada a grafología para selección de Recursos Humanos. El CEF también creció y se convirtió en la UDIMA Universidad a Distancia de Madrid. Y ahora, los alumnos que lean esa pequeña parte del Máster y que quieran, como quise yo, saber más, me tienen como tutora en un curso Experto ¡Cuántas vueltas da la vida! ¡Y cómo nos premia cuando nuestro talento se enfoca hacia el lugar adecuado! ¿No crees?

Aparte de la Grafología, me apasiona escribir. Soy una investigadora nata y me encantan la Historia, el Arte y los viajes. Me encanta sumergirme entre libros y manuscritos, sobre todo en las bibliotecas antiguas, que tienen ese olor a madera y papel viejo tan peculiar. Y también me apasiona poder compartir con otras personas todo aquello que a mí me enamora. Por eso doy clases. Y creo que no hay mejor premio a mi labor como profesora y divulgadora que poder contemplar en otros el mismo brillo en los ojos que apareció en los míos cuando descubrí al fin el sendero que quería seguir y a lo que quería dedicar mi vida.

¿Y tú? ¿Has descubierto ya cuál es tu sendero?

Te dejo abierto mi contacto en esta web por si quieres preguntarme alguna curiosidad más sobre esta breve historia que te he contado.

Un abrazo